Decenas de personas mantienen activas las redes municipales de voluntariado en la comarca de O Barbanza

“É unha satisfacción traballar en algo relacionado coa axuda aos demais”, afirma Teresa Pérez, trabajadora social en el Concello de A Pobra do Caramiñal y anteriormente voluntaria en la residencia de mayores.

Decenas de personas mantienen activas las redes municipales de voluntariado en la comarca de O Barbanza
Ambar es una de las asociaciones con las que colabora Ribeira | cedida
Ambar es una de las asociaciones con las que colabora Ribeira | cedida

“É unha satisfacción traballar en algo relacionado coa axuda aos demais”, afirma Teresa Pérez, trabajadora social en el Concello de A Pobra do Caramiñal y anteriormente voluntaria en la residencia de mayores. “El voluntariado es una manera que tienes de colaborar”, explica una de las personas responsables de coordinar la red municipal de A Pobra. 
Uno de los grupos de voluntariado más grande de la zona es el de Ribeira. Lo conforman 37 personas que prestan diferentes servicios, sobre todo sociales. El perfil de quien dedica su tiempo a estas tareas es muy variado, aunque la mayoría son mujeres. Maria José Carreira, la responsable del Programa de Voluntariado Social del Concello de Ribeira, puntualiza que de los 37 miembros, sólo 8 son hombres. En las edades hay dos extremos, por una parte, jóvenes que acaban de finalizar sus estudios y por otra, gente mayor ya jubilada. “Desde los Servicios Sociales agradecemos el trabajo que desempeñan, es imprescindible en muchas ocasiones”, señala Carreira.
En A Pobra cuentan con 9 voluntarios. Al grupo se han incorporado este verano tres jóvenes de entre 20 y 23 años que se acercaron al Concello a preguntar “en que podían axudar”, indica Teresa Pérez, la coordinadora del servicio. Precisamente el equipo está tratando de ampliar la red de voluntariado juvenil, “queremos facer máis rede de voluntariado”, explica Pérez. Este trabajo tendrá que desarrollarse más allá del verano, cuando es más habitual que personas de esta edad participen en los programas. Las personas con las que cuentan hasta ahora “implícanse moitísimo, os voluntarios son moi activos” apunta la trabajadora social. 
Clases para niños y mayores  
Los voluntarios suelen dedicar unas dos horas semanales a las tareas que cada ayuntamiento les asigna. Los trabajos son muy variados y siempre son de acompañamiento de los profesionales que dirigen cada actividad, “están apoiando e nunca substitúen o persoal de xerencia”, subraya la coordinadora del voluntariado en A Pobra. 
En Ribeira las actividades van desde el acompañamiento de personas mayores que viven solas o en la residencia hasta clases de refuerzo para niños de familias en situación de riesgo de exclusión social. En estos momentos hay una docena de alumnos que asisten a clases de inglés o de refuerzo educativo. Pertenecen al Programa de Educación Familiar y según señala la la responsable de voluntariado de Ribeira la labor de estos voluntarios es muy importante porque sin ellos estos niños “no tienen posibilidades de ir a clases particulares”.
Otro de los empeños del servicio de voluntariado de Ribeira es que llegue a todas las parroquias. Y eso ocurre con el programa de enriquecimiento educativo destinado a personas mayores. Precisamente en las próximas semanas se abrirá el plazo de inscripción en estas clases que se dan una vez a la semana en los locales municipales o parroquiales de Ribeira, Palmeira o Aguiño, entre otras. Actualmente participan en esta actividad más de 70 personas jubiladas del municipio. En este momento hay cinco grupos que reciben entre los meses de octubre a junio clases de alfabetización. 
A parte de estas actividades, los concellos de la comarca prestan sobre todo voluntariado social relacionado con la atención a personas mayores o la colaboración con asociaciones de personas con diversidad funcional como Ambar o A Creba. 
Prácticas formativas 
En Boiro el servicio de voluntariado juvenil está coordinado desde el Centro Social. Ellos intermedian entre las entidades o administraciones y las personas que quieren integrarse en algún programa. Desde el centro señalan que en los últimos dos años ha descendido la demanda de voluntariado juvenil y que han aumentado las solicitudes de prácticas formativas como las que ofrece la Dirección Xeral de Xuventude a través del programa Galeuropa. El Centro Social ahora está pendiente del mes de septiembre porque saldrá una nueva convocatoria de la Fundación Paideia de la que informarán desde este departamento. 
De hecho,  las redes municipales de voluntariado se pusieron en marcha en el año 1995 con un programa piloto de Paideia para fomentar estas actividades en el ámbito rural. De aquel proyecto nacieron redes consolidadas como las de los ayuntamientos pero también asociaciones como Deloa, que actualmente gestiona fondos económicos europeos. l