• Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

Un vertido contaminante afectó a más de 200.000 metros cuadrados de un polígono de bateas en Boiro

El margen derecho de la Ría de Arousa fue escenario ayer de un nuevo vertido contaminante que, concretamente se detectó en el litoral de Cabo de Cruz, que se extendió por una superficie incluso cuatro veces superior al detectado un día antes entre la dársena de Ribeira y la playa de Coroso, y que ya había causado gran alarma.

Un vertido contaminante afectó a más de 200.000 metros cuadrados de un polígono de bateas en Boiro
La reiteración de vertidos contaminantes suscita las quejas de pescadores de la zona
La reiteración de vertidos contaminantes suscita las quejas de pescadores de la zona

El margen derecho de la Ría de Arousa fue escenario ayer de un nuevo vertido contaminante que, concretamente se detectó en el litoral de Cabo de Cruz, que se extendió por una superficie incluso cuatro veces superior al detectado un día antes entre la dársena de Ribeira y la playa de Coroso, y que ya había causado gran alarma. Si en la costa de la capital barbanzana se vio afectada el martes al mediodía una lámina de agua de aproximadamente 50.000 metros cuadrados, en el caso de la referida zona de Boiro se superaron los 200.000 metros cuadrados, según pudo saber este periódico. 
Fue en torno a las diez de la mañana en que se dio la voz de alarma sobre una marcha que había en una zona entre el muelle Curbera y la playa contigua, que incluso alcanzó un polígono de bateas situado justo enfrente. Desde el Servizo de Gardacostas de Galicia se activó el protocolo de intervención correspondiente ante un episodio de contaminación marítima. En torno a las once de la mañana se movilizó su embarcación “Illa de Cortegada”, con base en Vilagarcía de Arousa, y también a la lancha Salvamar Sargadelos, perteneciente a Salvamento Marítimo y con base en el puerto de Ribeira. Esta última, tal y como hizo el martes en dos ocasiones, para eliminar dos manchas que parecían de gasóleo, puso en funcionamiento sus turbinas y diluyó en agua salada el vertido que entonces se extendía por medio del referido polígono de bateas. En esas labores para remover el vertido colaboró una lancha cabinada de la Cofradía de Pescadores de Cabo de Cruz.
Varios pescadores expresaron ayer su preocupación por la reiteración de este tipo de vertidos contaminantes y que en su gran mayoría queden impunes los responsables al no poder descubrirse quien fue. Desde Portos de Galicia indicaron respecto a la mancha que apareció entre el puerto de Ribeira y la playa de Coroso que, pese a haber elaborado un informe, se desconocía el autor. Pero, apuntan que a diferencia del detectado una semana antes en esa misma zona y que se atribuyó a una tubería que hay entre la nueva lonja y el club náutico, en esta ocasión parecía más un “sentinazo”, pero que no sabían si se trataba de aceite o gasóleo. l