• Sábado, 23 de Septiembre de 2017

Reportaje | La lucha entre el hombre y la bestia volvió a darse cita en el curro de Amil

La espectacularidad volvió a ser la protagonista un año más en el curro de Amil, en Moraña. Decenas de personas desafiaron las altísimas temperaturas de la tarde para asistir a una cita que es ya todo un clásico en este municipio: La Rapa das Bestas.

Reportaje | La lucha entre el hombre y la bestia volvió a darse cita en el curro de Amil

La espectacularidad volvió a ser la protagonista un año más en el curro de Amil, en Moraña. Decenas de personas desafiaron las altísimas temperaturas de la tarde para asistir a una cita que es ya todo un clásico en este municipio: La Rapa das Bestas.
La cita de este año se celebró con menos caballos, sí, a causa de los ataques reiterados de los lobos que han minado mucho el censo de los equinos que viven en libertad. No obstante los “aloitadores” estaban seguros de que el curro se iba a celebrar. Y así fue.
Dos días intensos
La actividad en torno al curro de Amil ya empezó en la jornada del sábado con la entrada de las bestias y la separación de los potros. Ayer por la mañana se repitió la operación acompañada de una exhibición de monta salvaje.
La rapa propiamente dicha no empezó hasta las cinco de la tarde. Con un público entregado los “aloitadores” iniciaron el ritual de cada año, cortando las crines de los caballos, marcandolos y desparasitándolos debidamente. Los amantes de la cultura ancestral ven en la rapa el origen de la comunión entre el hombre y la naturaleza y que, desde tiempos inmemoriales, también se rememora en otros puntos de la provincia como Sabucedo.
Menos afluencia
Lo cierto es que el calor sofocante que se vivía a primera hora de la tarde en la comarca del Ulla-Umia minó, y mucho, la afluencia de gente al curro.
De todos modos en Moraña los amantes de los caballos y de las bestias que viven en estado salvaje no dudaron en acercarse hasta Amil para disfrutar de su presencia y, los más veteranos, incluso atraverse a “aloitar” en el curro.
El Monte Acibal volvió a ser el escenario de una Rapa que, aunque no tan multitudinaria como la de Sabucedo, sí se dice de ella que es una de las que mejor representa la lucha cuerpo a cuerpo entre hombre y bestia.l