• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

La explosión de una estrella cambiará el aspecto del cielo

El profesor de la Universidad de Calvin, Larry Molnar y sus estudiantes, junto con colegas del Observatorio de Apache Point (Karen Kinemuchi) y de la Universidad de Wyoming (Henry Kobulnicky), predijeron que una gran explosión en 2022 cambiará el aspecto del cielo de forma visible. 

La explosión de una estrella cambiará el aspecto del cielo

El profesor de la Universidad de Calvin, Larry Molnar y sus estudiantes, junto con colegas del Observatorio de Apache Point (Karen Kinemuchi) y de la Universidad de Wyoming (Henry Kobulnicky), predijeron que una gran explosión en 2022 cambiará el aspecto del cielo de forma visible. 

Esta predicción, que Molnar realizó de forma teórica en 2015 se está cumpliendo en la realidad, según informa la institución. Concretamente, se trata de una estrella binaria (dos estrellas orbitando entre sí) que está monitoreando se fundirán en 2022, lo que hará que, durante más o menos un año, la estrella formada aumente su brillo 10.000 veces, convirtiéndose en una de las estrellas más brillantes en los cielos por un tiempo. De este modo, será visible como parte de la constelación del Cisne, y añadirá una estrella al patrón estelar reconocible de la Cruz del Norte.

“Hay una posibilidad en un millón de que se puede predecir una explosión”, señala Molnar. Además, el profesor de Ciencias y Artes de la Comunicación de Calvin, Sam Smartt, está produciendo un documental sobre la naturaleza del descubrimiento científico, el desarrollo de investigadores universitarios y el poder de la “pequeña ciencia”. 

Molnar comenzó a monitorear la estrella conocida como KIC 9832227 en 2013. Asistía a una conferencia de Astronomía cuando su colega Karen Kinemuchi presentó su estudio de los cambios de brillo de la estrella, que concluyó con una pregunta: ¿Es pulsante o binaria?. En la misma conferencia, se encontraba el entonces alumno de Calvin, Daniel Van Noord, asistente de Molnar, que se tomó la pregunta como un desafío personal y comenzó a observarla.

“Miró cómo el color de la estrella estaba correlacionado con el brillo y determinó que era definitivamente un binario”, explica Molnar. De hecho, según explica, descubrió que en realidad era una estrella binaria de contacto, porque ambas comparten una atmósfera común.

“A partir de ahí, Dan determinó un período orbital preciso a partir de los datos de satélite de Kepler de Kinemuchi (poco menos de 11 horas) y se sorprendió al descubrir que el período era ligeramente inferior al mostrado por datos anteriores”, continua Molnar. “En conclusión, pensamos que nuestra hipótesis de la estrella de la fusión debe ser tomada en serio en este momento y deberíamos estar usando los próximos años para estudiar esto intensamente”, afirmó.