Eusebio Otero: “Salvoume que tiña que ir ao médico, senón quedaba machacado no galpón”

Eusebio Otero tenía previsto ayer por la mañana retirar el estiércol del tractor aparcado en un cobertizo que no soportó los fuertes vientos y se desmoronó.

Eusebio Otero: “Salvoume que tiña que ir ao médico, senón quedaba machacado no galpón”
Eusebio Otero comprueba los efectos del tornado en su tractor | g. salgado
Eusebio Otero comprueba los efectos del tornado en su tractor | g. salgado

Eusebio Otero tenía previsto ayer por la mañana retirar el estiércol del tractor aparcado en un cobertizo que no soportó los fuertes vientos y se desmoronó. Este vecino de Tombelo celebraba haber tenido una cita médica a primera hora en Portonovo. “Salvoume que tiña que ir ao médico senón quedaba machacado dentro do galpón”, apuntó.
No fue el único daño, aunque sí probablemente el más costoso económicamente. “Cando cheguei o primeiro que fixen foi arranxar o tellado da casa que tamén quedou tocado”, indicó. Más preocupado estaba por los daños en el tractor de apenas dos años. “Creo que a zona dos mandos sufriu importantes danos, pero estou á espera de que veña unha grúa e levante todo isto a ver como quedou”, señaló.
A pocos metros de la casa de Eusebio Otero, el tornado hizo que una caseta de obra con un baño de loza de porcelana en su interior volase más de cien metros por los aires como si de una pluma se tratase. La caseta, totalmente destrozada, terminó finalmente en la finca de Dolores Ferreiro. “Eu estaba na cama cando escoitei un ruido moi forte. Levanteime e xa vin o tellado da casa levantado e na finca a caseta de obra”, apunta.
Fue apenas un minuto de duración, pero el ruido era “estremecedor” relató ayer Carmen Otero de O Freixo. “Teño 64 anos e non recordo nada igual. As pedras voaban polo aire coas tellas e ían dando golpes. Foi unha loucura”, advirtió.
Coincidiendo con el paso del tornado por O Freixo, el nieto de Carmen Otero se subía a la pala excavadora para ir a trabajar. “O que lle salvou foi que se meteu dentro dela, pero aínda así o vento rompeulle cos cristais”, apunta.
No fueron los únicos daños sufridos, en el garaje los dos coches estacionados presentaban daños tanto en el parabrisas como en el cristal de una de las ventanillas de uno de los utilitarios.