• Viernes, 20 de Octubre de 2017

El Seprona sorprende a Olga Costa con un reconocimiento

“Me faltó nada para llorar”, manifestó ayer Olga Costa, la presidenta del Refugio de Animales de Cambados. Esta vez no hubieran sido lágrimas de rabia e impotencia como las derramadas en más de una ocasión en los 18 años de historia de la protectora

El Seprona sorprende a Olga Costa con un reconocimiento
El cabo del Seprona entregó la placa a Costa	cedida
El cabo del Seprona entregó la placa a Costa cedida

“Me faltó nada para llorar”, manifestó ayer Olga Costa, la presidenta del Refugio de Animales de Cambados. Esta vez no hubieran sido lágrimas de rabia e impotencia como las derramadas en más de una ocasión en los 18 años de historia de la protectora ante casos de maltrato o cuando ella y los voluntarios se veían desbordados y desamparados. En esta ocasión, hubieran sido de alegría porque el Seprona de la Guardia Civil de la comarca le hizo entrega de un reconocimiento: “A Olga Costa Bea del Refugio de Cambados por su labor en la defensa y protección de los animales”.
Una sencilla placa con el escudo del Servicio de Protección de la Naturaleza con el que la protectora lleva años colaborando. “Son grandes personas y profesionales, nos han ayudado muchísimo y yo particularmente he aprendido mucho de ellos, a tener la calma y el sosiego para actuar”. Y es que ha habido casos tan sangrantes de maltrato y abandono que Costa no hubiera dudado en esposar personalmente a los culpables ante una legislación de protección animal que, en su opinión, no imparte toda la justicia que debiera. “Lástima que las leyes no les dejen actuar mejor”, se lamentaba.
Para la presidenta, la colaboración de los guardias ha sido fundamental en estos años porque “es un trabajo en equipo que ha demostrado que las cosas funcionan mejor”. Y es recíproco. Para prueba, la placa que recibió ayer de mano del cabo del Seprona, Héctor García, y por sorpresa.
La cambadesa había acudido a la jornada que el agente ofreció en el taller canino “Naturcan” que se desarrolla en O Grove para escuchar su ponencia, pero “no me lo esperaba” y por eso casi afloran las lágrimas en sus ojos. “Me contaron que lo tenían en mente y este les pareció el momento oportuno”, explicó.
El cabo ofreció una sesión de tres horas y media que “supieron a poco” a los alumnos, según explicó Costa. La presidenta acudió porque la protectora cambadesa también colabora activamente en el programa formativo de este obradoiro y, de hecho, a su presidenta también le pareció el lugar ideal porque “O Grove está apostando mucho por el medio ambiente”.