Vecinos de Dorrón exigen que se reponga el acceso a Outeiro y se retiren de la vía los postes

Tras más de dos años de espera, una veintena de vecinos de Dorrón se movilizaron ayer para exigir la reposición del acceso a Outeiro y para que “al menos” se retiren los postes de la luz y de telefonía que se encuentran en medio de la vía.

Vecinos de Dorrón exigen que se reponga el acceso a Outeiro y se retiren de la vía los postes
Vecinos exigen que se reponga el acceso peatonal a Outeiro y se retiren los postes de en medio del vial | d.a.
Vecinos exigen que se reponga el acceso peatonal a Outeiro y se retiren los postes de en medio del vial | d.a.

Tras más de dos años de espera, una veintena de vecinos de Dorrón se movilizaron ayer para exigir la reposición del acceso a Outeiro y para que “al menos” se retiren los postes de la luz y de telefonía que se encuentran en medio de la vía. Aseguran que se siente “engañados” porque el anterior gobierno de la Diputación de Pontevedra, que financió las obras, le aseguró que se mantendrían los accesos existentes, pero finalmente la obra, que continúa sin terminar, eliminó esta pista peatonal. “Tratase dun camiño que nos da moito servizo para levar aos nenos ao colexio e que evita que teñamos que dar moita volta e subir esa costa”, apuntó ayer una vecina afectada.

No solo eso. Los problemas de seguridad son palpables desde el inicio del vial de A Granxa con postes en medio de la carretera entorpeciendo la circulación normal de coches y con tuberías y aceras inacabadas que obligan al peatón a sortear obstáculos y complica el tránsitos con sillas de bebés. “Habría que preguntarle que le parece esta carretera a la subdelegada del gobierno o al Concello y qué va a pasar si hay un accidente”, reprocha otro vecino. No es la primera que se exige la reposición de este acceso ni tampoco que se finalicen las obras en la zona, pero sí la primera vez que los vecinos se movilizan. “Xa tivemos bastante paceincia, pero isto clama ao ceo”, señala otra vecina. Las obras que afectan a un tramo de un kilómetro, desde el comienzo del vial en A Granxa, en la conexión con la carretera autonómica, en dirección a Dorrón fueron adjudicadas en octubre de 2013. Con un presupuesto que rondaba el millón de euros, la obra se presentaba como la solución a los problemas de seguridad viaria en la zona.

El proyecto preveía aceras a ambos lados de la calzada, algo que sobre el terreno no existe, un ensanche de 12,60 metros, aparcamientos y dos carriles, así como nuevo asfaltado y señalización horizontal y vertical.

El proyecto recogía también la urbanización todo el tramo, colocando las canalizaciones de recogida de pluviales, regadío, energía y telefonía; así como retirada del cableado y soterramiento y alumbrado público. Algo que tampoco se ejecutó. El proyecto se encareció, según apuntó en su momento el organismo provincial, debido a que era precisa la construcción de un muro de hormigón de 5 metros de alto y 150 metros de largo para contener el vial y salvar un desnivel. Los problemas con las cesiones de terrenos son el otro gran obstáculo de esta obra y que impide la regularidad de las aceras a lo largo del kilómetro. Algunos vecinos se niegan a realizar esta cesión sino se recoge por escrito, algo a lo que, según apuntan los propietarios, se niega la Diputación.