Amenaza a la Policía con un hacha tras ser pillado cuando intentaba robar en el Bavaria

Carlos Cobos estaba en su casa ya durmiendo cuando llamaron para decirle que había saltado la alarma del establecimiento que sus padres fundaron hace más de treinta años, la mítica hamburguesería Bavaria.

Amenaza a la Policía con un hacha tras ser pillado cuando intentaba robar en el Bavaria
El hostelero muestra los daños producidos en la máquina registradora	gonzalo salgado
El hostelero muestra los daños producidos en la máquina registradora gonzalo salgado

Carlos Cobos estaba en su casa ya durmiendo cuando llamaron para decirle que había saltado la alarma del establecimiento que sus padres fundaron hace más de treinta años, la mítica hamburguesería Bavaria. Como no vive muy lejos del lugar, se vistió y llegó pronto. Ya antes de doblar la esquina pudo oir los golpes que un individuo encapuchado le propinaba a la máquina registradora.
“Fue directo allí, no intentó forzar la caja”, explica este hostelero. Él no llegó a verle la cara, ya que la llevaba tapada, y tampoco tuvo tiempo a pasar miedo, ya que antes de doblar la esquina de Alejandro Cerecedo ya vio el coche patrulla de la Policía Nacional.
Los agentes se encontraron de bruces con el ladrón, que al verlos trató de huir, escapando por el establecimiento a través del hueco de la ventana que minutos antes había abierto para acceder al local. En la mano llevaba un hacha con la que amenazó a los agentes, tras abalanzarse sobre ellos. “Al tratar de esquivar la acometida, se cayó al suelo y resultó herido”, explican fuentes policiales.
El sujeto fue detenido a escasos metros del Bavaria y tras una persecución. Se trata de un viejo conocido de las fuerzas de seguridad, F.D.S., más conocido como “Jarabullo”. Con 46 años, tiene a sus espaldas un largo historial delictivo. Solo durante el verano fue arrestado en tres ocasiones por asaltar viviendas. Esa es precisamente su “especialidad”. En su última peripecia trasladó los límites municipales y actuó en una vivienda en Cambados, donde fue reducido por uno de sus moradores. Ayer cambió de objetivo y entró en un establecimiento hostelero. No dejó de proferir amenazas contra los agentes en ningún momento. Además del robo se le imputa un delito por atentado contra la autoridad. Tras pasar a disposición judicial, quedó de nuevo en libertad. “Ya me lo imaginaba. Es lo de siempre”, lamenta Cobos. Su establecimiento ya sufrió varios robos. Su padre, Andrés Cobos, alaba la rapidez de la actuación policial. Hosteleros, comerciantes y sociedad en general quedan de nuevo a la espera de la próxima intervención de “Jarabullo” .