El PSOE se apoya en el BNG y el edil díscolo de EU para rechazar bajar el IBI a un 0,54

Extrañas alianzas en el último Pleno de Vilagarcía. La Corporación se reunía en sesión extraordinaria para debatir sobre la revisión de las ordenanzas fiscales de cara al ejercicio de 2017. Entre ellas, la revisión del tipo impositivo del IBI

El PSOE se apoya en el BNG y el edil díscolo de EU para rechazar bajar el IBI a un 0,54
El portavoz de EU, Jesús López, explica los cambios de su moción al gobierno.	  Gonzalo Salgado
El portavoz de EU, Jesús López, explica los cambios de su moción al gobierno. Gonzalo Salgado

Extrañas alianzas en el último Pleno de Vilagarcía. La Corporación se reunía en sesión extraordinaria para debatir sobre la revisión de las ordenanzas fiscales de cara al ejercicio de 2017. Entre ellas, la revisión del tipo impositivo del IBI que tanto ha dado que hablar en los últimos días. El gobierno socialista llegaba tranquilo a la sesión a sabiendas de que su última propuesta, la del 0,55, contaba con el beneplácito del BNG, más que suficiente para aprobarla con el voto de calidad del alcalde.
Sin embargo, y sobre todo en Vilagarcía, los guiones de los plenos no están escritos de antemano. A un minuto de iniciarse la sesión el portavoz de Esquerda Unida, Jesús López, planteaba al resto de los grupos una propuesta de acuerdo y modificación de su moción sobre el IBI urbano. En vez del 0,52 apuntaba a un 0,54 buscando así el asentimiento de fuerzas como Somos Maioría (desde el principio apuntado a este porcentaje), del propio BNG (que defendió en su día incluso un tipo impositivo del 0,50) y del PP (que exigía una rebaja más allá del 0,55 que proponía el gobierno).
El debate, conjunto para todas las tasas, empezó con una calma tensa y fue subiendo en decibelios a medida que pasaban los minutos. El izquierdista Jesús López puso los números sobre la mesa y explicó que aceptar un 0,54 sería “perfectamente viable” y que no se daría “esa merma de ingresos da que se fala, dado que se contrarresta coa subida que se experimentou co catastro do rural”. El portavoz del PP, Tomás Fole, también puso los números sobre la mesa y habló de que bajar el tipo impositivo más allá del 0,55 era una cuestión de “voluntad política”, advirtiendo que la situación financiera del Concello lo permitía. Una línea similar la defendió Gaspar González, de Somos Maioría, que recordó que el informe de Intervención que advertía sobre el riesgo de poner en peligro servicios básicos “refírese ao 0,52, en ningún caso ao 0,54 do que agora estamos falando”.
Las argumentaciones no gustaron, pero nada, al gobierno. La portavoz de la formación socialista, Tania García, se mostró visiblemente cabreada y acusó a “os concelleiros da Marea (en referencia a Esquerda Unida) e ao PP” de “conchabar para afogar a este goberno facendo pactos no entrechán deste Concello”. Y es que la socialista explicó, aunque sin datos numéricos de por medio, que con la bajada del tipo impositivo que se proponía ahora se ponía en riesgo “a bolsa de axudas e as bonificacións que temos previsto para aquelas familias con menos recursos”. Una intervención que la oposición definió como “amenazante”. El BNG, por su parte, adelantó un voto favorable al 0,55 y sorprendentemente en contra del 0,54 alegando que “somos responsables” a pesar de haber estado años con una apuesta clara del 0,50 (incluso más ambiciosa que la de EU). Aún así lo más curioso estaba por llegar. El edil díscolo de EU, Miguel Alves, solicitaba la palabra para anunciar una enmienda a la propuesta del gobierno en la que pedía una bonificación del 5 % para las familias con recibo domiciliado. Al mismo tiempo se declaraba portavoz de la Plataforma del IBI advirtiendo que no apoyaría “nada máis alto que o 0,52”. Una advertencia que no concordó con el sentido de su voto. El izquierdista se abstuvo en la propuesta del gobierno (favoreciendo así su aprobación), pero votó en contra de la moción de sus compañeros de formación sin ofrecer ninguna explicación al respecto. Eso sí, conocedor de que su enmienda había sido rechazada tras anunciárselo así el propio alcalde.
Al contrario de lo que parecía el PSOE ni siquiera necesitó del voto de calidad del alcalde para, con ayuda del BNG y la abstención de Miguel Alves y de Somos Maioría, sumar más votos a favor que en contra de su propuesta del 0,55. El tipo impositivo del 0,54 contó con diez votos favorables, insuficientes para aprobar la moción.