La asociación de vecinos de Portonovo ha tenido que esperar dos años para que el grupo de gobierno instalara una marquesina junto al mercado de abastos. Tras tanto tiempo, el resultado no es el esperado.La marquesina, con una longitud de diez metros, cuenta con innovador tejado pero no con protección lateral, ya que está ubicada en plena acera y el Concello trata de compatibilizar el abrigo de los usuarios del autobús con el paso de los peatones. Dos grandes macetas hacen las funciones de resguardo lateral, mientras que un moderno banco invita a los usuarios a descansar mientras esperan el transporte público.
Sin embargo, nada parece convencer. Los primeros en mostrarse reticentes fueron los trabajadores del mercado de abastos. A pesar de que el presidente de este colectivo reiteró que la ubicación de la marquesina había sido consensuada con ellos en una reunión mantenida con la alcaldesa en agosto, varios empresarios del mercado mostraron su disgusto. Lo cierto es que está pactado un cambio de ubicación para la zona de carga y descarga, pero por el momento marquesina y vehículos de transporte de mercancías comparten espacio.
Y es que los autobuses todavía no variaron su parada habitual, unos metros más abajo, justo en la esquina, donde la acera es más ancha. La señal de Parada de Bus continúa en esta zona, y no donde está colocada la marquesina, lo que hace que los usuarios sigan desplazandose a la parada habitual y den, por el momento, escaso uso a la marquesina.
El innovador diseño de la marquesina, y la calidad de sus materiales, dispararon su presupuesto hasta los 35.072,17 euros, de los que la Xunta aportó 24.550 y el resto fue sufragado por el Concello. Se trata de una cifra a considerar teniendo en cuenta que esta inversión no dejó contento a nadie.
La demanda de la marquesina supuso para la presidenta de la asociación de vecinos de Portonovo, Margarita Fontán, más de un enfrentamiento con el grupo de gobierno. Se vio en dificultades para explicar a los vecinos de Portonovo cómo era posible que un grupo de gobierno tardase tanto en atender una demanda tan simple como una marquesina. Esos mismos vecinos la han convertido ahora en el blanco de sus iras al culparla de un diseño que no gusta, de una ubicación que no les parece la más apropiada y de unos elementos que consideran poco útiles.
Margarita Fontán se ha convertido en los últimos días en el centro de las críticas en los blogs locales, en los que los foreros aprovechan las nuevas tecnologías para verter sus opiniones sobre las actuaciones que lleva a cabo gobierno y oposición.