Diario de Arousa Digital
  Sábado, 31 de Julio de 2010

   
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El Xuven ficha a dos jugadores cubanos que se fugaron de su selección en Canarias

redacción > cambados
Los cubanos Taylor García y Grismay Paumier, ayer en las inmediaciones del pabellón de O Pombal. v. nieves
El pasado mes de agosto, tras la disputa de un partido amistoso en Gran Canaria entre las selecciones de baloncesto de España y Cuba, cuatro jugadores cubanos no se presentaron en el aeropuerto para emprender el viaje de vuelta, iniciando de esta forma una aventura en tierras españolas en las que encontrar las oportunidades denegadas en su país. Dos de ellos, Taylor García y Grismay Paumier, una vez conseguido el asilo político que solicitaron tras ser declarados como desertores en Cuba (donde la deserción está penada con siete años de cárcel), se han convertido en los nuevos fichajes del Establecimientos Otero Xuven de Cambados para la próxima temporada. Tras jugar en el equipo canario del CB Grubati, de Primera Autonómica, la directiva del Xuven accedió a finales de la pasada temporada a realizar una prueba a los baloncestistas cubanos. Tras más de dos meses de entrenamientos a las órdenes de Diego Doval, el técnico ha dado el visto bueno para cerrar estas incorporaciones.

Taylor García es un base de 23 años de 1,84 centímetros de altura, mientras que su compañero Grismay Paumier, de 22 años, es un pívot de 2.02 cm. Diego Doval considera que el Xuven ha fichado “a dos buenos jugadores internacionales”, si bien es consciente de que “necesitan tiempo para adaptarse a la competición”. Después de dos meses en Cambados, los caribeños ya están totalmente asentados y advierten que no están dispuestos a dejar escapar esta oportunidad brindada por el club arousano. “La directiva del Xuven se ha portado muy bien con nosotros, todo lo que nos ha pasado ha sido duro y triste, la etapa en Canarias sólo ha sido un inicio, ahora en Galicia queremos demostrar de lo que somos capaces”, explica Taylor García. El base prefiere no recordar el episodio de la fuga del pasado verano, pero asegura que “en nuestro país no servía de nada entrenar cinco y seis días, no había ninguna posibilidad de progresar y mejorar en la vida, éramos internacionales y a la vez amateurs”. Con toda su familia en Cuba, incluida su hija, Taylor García lamenta “no poder volver a mi país”, pero sabe que “esforzándome en España puedo ayudar en el aspecto económico a las personas que quiero”.

Tanto el base como el pívot creen que pueden hacer grandes cosas en la Liga EBA, les impulsa la motivación, algo que han ganado al dejar su país. “El verano pasado en Canarias perdimos por 35 puntos contra España, pero muchos jugadores no estaban motivados porque una decisión política no nos permitía disputar el premundial, ahora tenemos la oportunidad de competir y progresar, nuestra ambición es máxima”, advierte el joven base internacional cubano.








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