EL presidente de los Estados Unidos aseguró que Wall Street se emborrachó, y ahora está de resaca,intentando hacer un análisis simplificado de la difícil coyuntura económica.El presidente estadounidense, a pesar de insistir a los periodistas presentes en su acto privado en que apagasen sus cámaras, pues quería estar relajado, y sabiendo ya que sus declaraciones iban a ser especiales, no contó con la presencia de un móvil, que grabó sus declaraciones entre risas, las cuales se propagaron rápidamente a través de internet, difundidas por el famoso portal Youtube.
En este clima tan distendido, Bush realizó su particular análisis de la crisis económica en otra de sus gloriosas intervenciones. Tras afirmar que Wall Street se ha emborrachado y ahora está de resaca, el mandatario estadounidense se preguntó en tono de burla cuanto tiempo les llevará ponerse sobrio, sin tratar de usar experimentos sin esos instrumentos financieros. El problema de la vivienda tampoco se libró de su experto análisis y reconoció que existe, pues su mujer Laura intentó comprar una casa, pero no lo consigue.
Bush declaró que su esposa Laura no desea seguir viviendo en el rancho rural de Crawford, que la pareja tiene en Texas, cuando abandonen la Casa Blanca en unos meses. A mí me gusta, dijo refiriéndose a su hacienda tejana, pero añadió sobre su esposa que lamentablemente tras ocho años de pedirle que se sacrificara, ya no soy yo el que toma las decisiones, y concretó que hemos estado recibiendo pagos del gobierno por 14 años, y le recomendó a su querida que ande despacio.
El presidente está siendo fuertemente criticado por las declaraciones y más teniendo en cuenta el turbio pasado que George W. Bush relacionado con el alcohol. De hecho, cuando contaba con 30 años, fue detenido por conducir en estado de embriaguez por lo que un símil económico puede tener muchas interpretaciones.