INCIERTO FUTURO
Los ochenta trabajadores de Cedonosa vivirán las últimas semanas de este año con una gran duda su futuro. Los accionistas de la empresa se reunían estos días para liquidarla y marcar el cese de la actividad, dejando en manos del juez el resto del proceso. Ochenta familias afrontarán el próximo ejercicio, en el que todo hace prever que la crisis se agravará, con la duda de si podrán conservar su puesto de trabajo. La operación que está desarrollando la empresa mantiene una esperanza, un pequeño tiempo de reacción que podría suponer la liberación de parte de la deuda de forma que Cedonosa se convierta en un producto apetecible para un empresario dispuesto a asumir el reto de continuar la producción y convertirla en productiva, lo que significaría el mantenimiento de los puestos de trabajo.
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