Los vilagarcianos que acudieron a recibir a Antón Paz y a Fernando Echávarri, al menos los que más ovacionaron a los campeones, creen que el regatista vilagarciano ha hecho méritos más que sobrados para merecerse una calle de la ciudad, no en vano es el primer campeón olímpico de la historia de Vilagarcía y de toda la comarca arousana. El propio Fernando Echávarri se hizo eco de la petición del público concluyendo su breve discurso afirmando que yo estoy con los chicos y creo que Antón también se merece una calle.El guante está lanzado y ahora debe ser la corporación local la que tome cartas en el asunto. Por ahora lo que sí van a hacer es llevar a pleno la concesión de la medalla de oro de la ciudad al campeón olímpico, cuya aprobación parece garantizada porque Vilagarcía nunca antes se había encontrado en una posición tan privilegiada en el mundo.
Por el momento una calle no tiene, pero sí la puerta de la ciudad porque la alcaldesa le entregó a Antón una réplica en miniatura de la Porta da Luz Salgada, emblema de Vilagarcía. Victoria Hierro, presidenta de la Fundación de Deportes, también le entregó un obsequio idéntico a Fernando Echávarri.
Después de la ajetreada jornada de ayer, los regatistas apenas pueden descansar porque hoy ya se desplazan a Santander para reubicar todo el material que llega de Pekín. Allí también serán recibidos por las autoridades. Tener un campeón olímpico en Vilagarcía es un inmenso honor, además de motivo de orgullo y satisfacción para todos los vilagarcianos. A mi modesto entender, creo que todavía no somos del todo conscientes de lo que han logrado Antón y Fernando. Con el paso del tiempo tendremos una perspectiva más clara de lo que ello significa. Poder participar en unos Juegos Olímpicos es un logro extraordinario para cualquier deportista. No es fácil llegar, supone años de esfuerzo, dedicación plena y muchos sacrificios. Pero si ya participar es un éxito, ganar la medalla de oro es hablar del Top, del Súmmum, del no va más. Equivaldría, en literatura, a ganar un premio Nóbel.
Antón Paz ha llevado durante todos estos años el nombre de Vilagarcía por todo el mundo y siempre en lo más alto. Uno entra en la página web de Beijing 2008 y repasando las fichas de los atletas, entre los Usain Bolt, Phelps, Nadal, Isinbayeba... aparece un nombre, el de Antón Paz, y gracias a él, Vilagarcía.
Es un honor que no está al alcance de muchas ciudades. Vilagarcía, con 40.000 habitantes, tiene a su campeón olímpico y su referencia en el deporte a nivel mundial. Y sobre todo... lo más importante, han demostrado que son unos cracks también fuera del campo de regatas al acordarse de los familiares de las víctimas de la tragedia de Barajas. Sólo por eso ya se merecen otra medalla.
¡Celebrémoslo! dada la dificultad que entraña tal gesta es posible que pasen muchos años hasta que volvamos a ver algo parecido, si es que vuelve a suceder...esperemos que si!!
Enhorabuena campeones y gracias por todo.