El ejemplar huerto urbano de Lalín


O fillo do fillo do muiñeiro; para sus amigos, Rafa; para sus rivales, Cuiña, y para sus conciudadanos de Lalín, el alcalde, es un tipo afortunado. Otros regidores se ven obligados a repartir sus esfuerzos entre peatonalizar calles y montar huertos urbanos, pero a él le llega con espantar a los coches del centro del pueblo, pues los huertos ya se los montan los propios vecinos. En este caso un niño de 7 años, Matías, que tiene una plantación hermosa a la puerta de la parrillada de sus padres. Lo menos que podía hacer el alcalde es comprarle la verdura que cultiva y utilizarla en la Festa do Cocido.