Entre el Jaguar y la boda

SI uno es el marido de Ana Mato y le regalan un Jaguar, puede que ella no se entere de que hay un coche de lujo en el garaje, pero él sí. Sacará el codo por la ventanilla, tocará el claxon en los semáforos, pero también pagará las revisiones, los cambios de ruedas, el seguro... vamos, que le irá al bolsillo. En cambio, si uno es Félix Millet y preside la Fundación del Palau de la Música, pocas cosas le irán al bolsillo. Por ejemplo, la boda de su hija puede pagarla a medias con su consuegro, como hizo Millet, y después cargársela entera al Palau, como hizo también Millet. Y a final de mes entregó la nómina íntegra en casa. ¡Qué listo! ¡Qué chorizo!