Opiniones
Rafael Torres

Canal no, ciénaga

Sólo un modesto porcentaje de delitos se esclarecen y sus autores reciben

Viva la banda

Una ciudad sin música es como una ciudad sin árboles, es decir, que no es una ciudad, sino un páramo, un erial, un yermo habitado.

 

La muerte de Carme

cIada día sabemos de más muertes de las que podemos asimilar. La muerte misma es inasimilable.

Los refrescos de Espinar

El senador y otra porción de cargos orgánicos e institucionales Ramón Espinar, parece embarcado en una cruzada de pedagogía cívica y política: muestra a la gente, poniendo de ejemplo su propio comportamiento, qué no debe hacerse porque está mal y porque está muy feo.

El pabellón

El asunto, con ser grave, no es que el titular de la Dirección General de Tráfico

Turistas, refugiados de lujo

España recibió el pasado año más de 75 millones de turistas, y en el actual ejercicio, de mantenerse la tendencia, recibirá aún más.

¿Trabajadores o esclavos?

Como gustar, gustar, a nadie le gusta la huelga, pero tampoco a nadie le gusta ir al dentista

Susana y la intemperie

Susana Díaz conoce la intemperie del mundo exterior de visita. Salvo algún trabajillo

Podemos y los periodistas

Todo partido y todo grupo de poder busca una prensa adicta, a fin de ahormar la realidad

El marrón de la herencia

La voracidad fiscal de algunas autonomías no respeta ni la mítica y jubilar quimera de heredar de un ignoto

La normalidad de Ginebra

La Infanta Cristina ha regresado, al parecer, “a la normalidad de Ginebra”.

Bankia: tarde es nunca

La innegable sabiduría y precisión del refranero falla un poco en el “más vale tarde que nunca”.

Un francés nos imita

El “performer” francés Abraham Poincheval quiere emular durante una semana la vida de los trabajadores españoles: introducido en un cubículo, solo dispondrá de un poco de agua y comida, un pequeño tubo para respirar lo justo para no morirse, y un teléfono móvil.

Los duendes de la camarilla

Según Errejón, aspirante a que no le echen de Podemos, el “nuevo entorno” de Pablo Iglesias no le puede ver ni en pintura. Político al fin, aunque en ciernes, a Errejón le salen los eufemismos con naturalidad.

No somos holandeses

Pablo Iglesias justificó su agarrada verbal con su compañero Íñigo Errejón en el Congreso