Años de tinieblas

Amigos: “Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor”

Amigos: “Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor” (Proverbio indio). “Dicen que la historia se repite; pero lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan” (Sée). “Me dan miedo los hombres demasiado inteligentes que se convierten en máquinas de pensar, porque, como las máquinas no tienen corazón” (Anónimo).
Hay dos temas, que me gustaría tocar hoy, el primero que es y será en los próximos días en Vilagarcía, es la nueva ordenanza al tráfico rodado, en todo el centro y alrededores al núcleo urbano, con el fin, de peatonalizar, el eje principal de la ciudad, lo que se dice en estos tiempos, humanizar las calles. Ahí discrepo con esa denominación, como si los conductores, trabajadores del transporte, de mercancías no fueran humanos. El pobre conductor que está moviendo su vehículo, para llegar al trabajo, o ir a su domicilio a comer y ver a su familia, o tan solo lo es, a la hora de pagar impuestos, para sostener a los cientos de miles de empleados públicos de este país, líder por desgracia, en eso? Y todos lo sabéis. Soy vecino de la villa por nacimiento y otras causas no menos importantes, y aunque actualmente tengo la residencia en otro concello cercano que me ha acogido con los brazos abiertos, me veo obligado de opinar sobre esta medida de la alcaldía de la ciudad en la que nací y de la cual, me siento orgulloso, al igual que  en la que resido actualmente, pero los recuerdos de mi infancia con mis amigos, de mis compañeros de colegio y luego del Instituto Laboral, y más tarde de los compañeros de mi empresa. Ahí dejé los mejores años de mi vida, y mi salud, tratando de evitar una catástrofe demográfica de jóvenes todavía mayor, dejándonos sin una generación entera, de los que hoy serían personas válidas  para el pueblo y produciendo riqueza para el mismo, para todos, en los años oscuros de Villagarcía. Sí amigos, una ciudad en tinieblas, que en muchos producía pavor o miraban para otro lado, el menda, junto unos cuantos más, no muchos, tuvimos que plantar cara a los 4 o 5 hijos de su madre, que preñados ya de muertes a sus espaldas, pretendieron y casi lo consiguen, hacerse dueños y señores al estilo feudal de toda la comarca. Apoyados por una gran mayoría silenciosa que erais vosotros logramos liberar la ciudad de esos malolientes y andrajosos personajes. Había que dar la cara y la di, para bien de todos y para no tan bien para mí. Ahora estamos la mayoría pagando de una manera o de otra los sinsabores de antes, la ansiedad, el estrés, miedo nunca más bien lo contrario, rabia, pundonor, estrategia y constancia, y aún estamos aquí, pero ya tocados, nunca hundidos, y sobre todo, orgullosos del ímprobo trabajo realizado. Las consecuencias para la salud para el que os escribe fueron y son bastante graves, por la presión a la que fui sometido durante 12 años, no me quejo, lo asumo y me siento orgulloso. Lo hice por los jóvenes de aquella, por su salvación y también por mi ciudad. La entrega de unos años de tu vida ayudando de buena fe a otros y el pago sabéis cuál es? Una felicidad eterna. Vale la pena. Ahora tengo derecho a hablar sobre mi ciudad. Siendo afirmativa, mi opinión, sobre el cambio drástico del trafico en Villagarcía, y no se debe hacer de esa manera ni mucho menos el caos estará a la orden del día. Espero que no ocurran siniestros irreparables, eso se hace con tiempo poco a poco y avisando a los ciudadanos de los cambios que se van a establecer, por las bravas, no, estoy en desacuerdo como la mayoría de los ciudadanos, por tanto, me temo que es un error de tomo y lomo. No quiero estar ahí este lunes, porque no me huele bien. Y ojo, no estoy en contra de la peatonalización, humanización no me sirve, si, en volver a empezar a dejar la ciudad como hace treinta o cuarenta años, cuando los niños y jóvenes jugábamos en la Alameda al fútbol o en medio de una calle, sin coches y sin peligro, o cuando paseábamos con las novias. Desde la Alameda hasta el cine Cervantes y vuelta. Que tiempos. Pero ojo con los cambios bruscos.