• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

Sanxenxo, un sueño

Amigos: “Con orden y tiempo, se encuentra el secreto de hacerlo todo y hacerlo bien” (Pitágoras). “En los ojos del joven arde la llama; en los que del viejo, brilla la luz” (Víctor Hugo).

Amigos: “Con orden y tiempo, se encuentra el secreto de hacerlo todo y hacerlo bien” (Pitágoras). “En los ojos del joven arde la llama; en los que del viejo, brilla la luz” (Víctor Hugo). “Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor, que por eso es posible, llorar de alegría” (George Sand). Es, un Paraíso, en una cafetería, hoy, un matrimonio de mediana edad, de Avilés, (Asturias), estuvo en Sanxenxo pasando unos días, me hicieron alguna pregunta de la zona, y la señora, de repente, me dice, no sabéis lo que tenéis, ¡esto es un Paraíso!, me quedé sorprendido, me lo dijo de una manera tan sencilla, pero tan diáfana, tan segura, que no tuve mas remedio que asentir,  nos despedimos, diciendo que piensan volver, y ya. Andados unos metros lo volvió a repetir. Tenéis un paraíso, cuidadlo por favor. A decir verdad, la vida cotidiana, los problemas, el run run diario nos hace ir inconscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, como palpita la vida más natural, pero no lo vemos, obcecados, en nuestro trabajo, en nuestra rutina, que por cierto es el único valor negativo que vence al amor, no lo olvidéis, la rutina, nos trae la costumbre de realizar siempre las mismas o parecidas acciones a diario y ella misma, nos aparta del mundo natural a nuestro alrededor. No nos paramos ni siquiera lo vemos ni oímos, como unas bandas de estorninos, toman los árboles del parque de los taxis, con su continuo piar, o inician vuelo, nadie se da cuenta, es increíble... Cuando voy mirando las plantas y flores, me doy cuenta como van creciendo, desarrollándose y abriéndose en flor, un milagro natural. Y aún no hablé del mar, de una villa marinera, que se hizo a si misma, a costa de muchos sacrificios de nuestros antepasados, el mar como fuente de riqueza, los salazones, la pesca, fue la chispa que prendió el motor, que aceleró y consolidó la villa y despertó, el motor principal de Sanxenxo, como una Atlántida, surgida de la profundidades.
El Paraíso, decididamente, sin ser de aquí de nacimiento, aún no entiendo a muchos de sus pobladores nativos, bueno si lo entiendo,  la rutina de vivir en un paraíso, también es rutina. Tan sólo los que vienen de otras regiones lo ven, lo notan, lo sienten, lo sueñan, y al fin se deciden a decirlo, lo encontré. Tan solo ellos se dan cuenta que Sanxenxo es un lugar privilegiado. Alguna vez dije que Dios cuando hizo el mundo, el dedo pulgar los apoyo en estas costa. Como afirmando su lugar predilecto. Así que el que viene repite y repite, porque nunca se dará harto de toda la belleza que encierra.
Un lugar que nunca se olvida, como Alicia en el País de las Maravillas, no me acuerdo del cuento, pero si se, que Alicia volvía siempre al País de las Maravillas, no podía estar en otro sitio mejor para vivir, lo mismito que todos los que vienen y vuelven a venir al sueño de Sanxenxo. Lo malo es al partir, como en todo Paraíso, que se precie, no muchos, la verdad, tres o cuatro en el mundo mundial, uno de ellos este, debe tener una persona digna de su dirección, no es fácil ser alcalde de una ciudad, imaginaros, de un paraíso natural, es una labor digna de un lugarteniente de las alturas a quien tiene que rendir cuentas, de cómo trata a sus ciudadanos, a sus calles, a sus costas y playas,  a su vegetación, un todo, que en estos momentos y por lo que he visto, y constato tan sólo lo puede hacer su actual alcalde Telmo Martín, es el y sólo el quien tiene que rendir cuentas en las alturas, de cómo conserva, trata con mimo, suaviza, ordena, aconseja y abraza este legado natural, es el elegido, y como tal lo hace, hasta altas horas de la noche por las calles adelante, el amanecer es el llegando al Concello, el mediodía es el hablando con los vecinos, y cuando se pone el sol, al oeste, con unos brillos rojizos sobre el mar, inundando su resplandor sobre este Paraíso, se le ve, en ocasiones, montado en uno de esos rayos de diferentes tonos, alejarse en el horizonte, seguramente a recibir instrucciones de las alturas. Todo un digno caballero, cuya filosofía es seguir los designios de las alturas, que decidió, que aun brille más, bajo su mando. Esto será así, si no lo es que en las alturas nos lo demanden. Creo en su buen hacer, y creo también, que es el elegido, para realizar la obra que se le ordenó desde arriba. Bien vale la pena dejarse la piel por defender un legado único, el Paraíso. Un sueño. Sanxenxo. Un saludo a todos amigos. Saúde e Terra.