El PSOE, ante el espejo

Después de seguir a los candidatos, de escuchar y leer las interpretaciones que los tertulianos y articulistas dedicaron al asunto, repasé el libro de Pilar Cambra

Después de seguir a los candidatos, de escuchar y leer las interpretaciones que los tertulianos y articulistas dedicaron al asunto, repasé el libro de Pilar Cambra, que en 1979 escribió el libro “El verdadero programa del PSOE”. Aquel era un tiempo en que Isidoro campaba con un profesor, entusiasta del teatro, que enardecía a los suyos con críticas jocosas, como respuesta al “dales caña…”. 
Entonces el PSOE contaba con muchos fieles en la universidad, en las asociaciones de vecinos, el mundo del trabajo (los descamisados de Guerra), gente de la farándula y, pescaba en el río revuelto del PCE. El libro coincidió con el aniversario (cien años) de la fundación del PSOE. Nos contaba como aquellos jóvenes se cabreaban si los comparaban con los socialistas del Este, por radicales y se irritaban si los comparaban con los social-demócratas alemanas, pues eran partidarios de la economía de mercado, de la propiedad privada de los medios de producción, pues eran gerentes del capitalismo, una expresión, por cierto, acuñada por la izquierda marxista. 
Resumiendo el PSOE de entonces proponía asumir el marxismo, pero asumiendo tácticas propias de los enemigos del marxismo. Alguien lo definió como una utopía irrealizable o un absurdo. Y desde entonces el partido fundado por Pablo Iglesias fue alejándose de sus fundamentos originarios: “Posesión del poder político por la clase trabajadora. La propiedad de los instrumentos de trabajo serán de propiedad social o común, La satisfacción por la sociedad de las necesidades de los impedidos  por edad o por padecimiento. La abolición de las clases, reconvertidas en una sola: los trabajadores dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes”. Lo escrito hasta aquí es, literalmente, el ideario político del fundador en 1880 .
Avancemos hasta el XXVII Congreso en Madrid, diciembre de 1976, donde se afirma la reunificación de todos los socialistas –superando la escisión de 1972– aceptando bajo un mismo programa a las federaciones de nacionalidades y regiones. El PSOE apuesta por una España configurada por una pluralidad de nacionalidades y regiones que hoy integran el Estado. El PSOE  reafirma su carácter de partido de clase y, por tanto, de masas, marxista y democrático, proponiendo la política parlamentaria con la movilización popular en todas sus formas. ¿Reconocen al PSOE en estos ejemplos? Ahora ¿en qué espejo se mira el PSOE? La solución mañana.