• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Históricos en la memoria

Los homenajes póstumos no sirven para enjuagar las lágrimas de quien ha sufrido

Los homenajes póstumos no sirven para enjuagar las lágrimas de quien ha sufrido persecución y terror durante décadas, pero al menos valen, eso creo, para aliviar la rabia acumulada en el corazón. Tantos años clamando justicia a gritos apenas les han servido para que algunos, los que han sobrevivido o los que conservan la conciencia, se empeñen día a día para que los crímenes cometidos durante la infame dictadura, una vez que la mayoría de los culpables han quedado impunes, no caigan en el olvido.
Algo que en principio debería unir a toda la sociedad se ha convertido en otro foco de polémica política. En pleno siglo XXI sigue habiendo cargos electos devotos del dictador y otros que añoran los tiempos de los paseos y del miedo a quien piensa en libertad y de forma diferente. Aquella tragedia dividió al país en dos bandos y la democracia todavía no ha podido curar del todo las secuelas.
Han sido muchos los que se han quedado en las cunetas y solo los colectivos comprometidos como Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica de Vilagarcía, como los de otros muchos lugares, golpean en nuestras conciencias para que no apartemos la mirada o, simplemente, tratemos de buscar cualquier excusa para el inmovilismo y que todo siga igual.
Debido a que nadie ha pagado como debería por estos crímenes, es preciso que quienes buscan la recuperación de la memoria histórica, además de gritar a los cuatro vientos, se ayuden de altavoces que propaguen su mensaje. En Vilagarcía fue el magistrado Baltasar Garzón quien otorgó el protagonismo arrebatado al juez Luis Pando Rivero por el mero hecho de situarse en el bando contrario de quienes combatían contra la libertad. Esa fue su condena, firmada por alguien sin remordimientos y lejos de cualquier atisbo de humanidad.
El silencio por fin se rompió y la sociedad civil pudo recordar su figura, honrar su persona, ensalzar sus ideales y devolverlos a la retina de la memoria colectiva. Todavía quedan muchos mártires anónimos, pero Luis Pando será, por lo de pronto, hijo adoptivo de Vilagarcía y, además, tendrá una calle en la ciudad en la que ejerció como juez. Esta propuesta que elevará a Pleno el grupo socialista, que ostenta el gobierno en minoría, debe servir para que se tome la decisión firme de que, de una vez por todas, desaparezcan las alusiones al negro pasado en el callejero de la capital arousana.