• Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

La prueba de fuego

La crisis política en Cambados está en fase durmiente, como los volcanes que han dejado de escupir lava. Esto no quiere decir que las discrepancias hayan desaparecido, puesto que continúan ahí, latentes, a la espera de que el concejal de Pode, José Ramón Abal Varela, se pronuncie al respecto de si mantiene o no el pacto que propició el cuatripartito o pone encima de la mesa alguna exigencia a mayores de lo de relevar de la portavocía a Xurxo Charlín.
Es este concejal, que hasta ahora pasaba por ser el hombre fuerte del gobierno, el blanco de todas las críticas de los socios, menos del PSOE, que es el único partido que no ha reprobado su gestión al menos públicamente.
Por si fuera poco lo que ocurre en el interior del Consistorio, el PP, que sigue frotándose las manos ante esta situación política, echa leña al fuego. Para enredar todavía más la situación, los populares exigen explicaciones sobre la situación económica del Concello y solicitan un pleno extraordinario, que deberá aceptarse porque así lo recoge la norma vigente, para abordar este asunto con detenimiento y reclamar el cese, la destitución o que se aparte de ese departamento al concejal responsable, que no es otro que Xurxo Charlín.
No hay que adelantar acontecimientos, pero con la que está cayendo puede que el paso dado por el grupo de Luis Aragunde acabe por descoser el zurcido del cuatripartito, ya deshilachado en los últimos tiempos.
Este pleno supondrá toda una prueba de fuego para comprobar la fortaleza del gobierno cuatripartito. En la última sesión cada grupo se expresó y votó en conciencia y si se mantiene la misma filosofía puede que salte la sorpresa y al final se repruebe a este edil que, de repente, se ha convertido en chivo expiatorio. La lógica apunta a que Abal Varela deshoje la margarita antes de la celebración de ese pleno y, por lo tanto, los cambadeses sabrán de antemano si sigue o no el mismo gobierno, pero si no lo hace, algo probable ya que llevamos semanas con la misma canción, su voto despertará casi tanta expectación como el día de la investidura. Si se posiciona en contra del PP querrá decir que acepta la política que tanto ha denostado y tanto si se abstiene como si vota con los populares ya no hará falta que disimule más, lo suyo sería irse de la forma más digna posible y sopesar después si se mantiene como llave en las votaciones pero fuera del gobierno o, por el contrario, decide iniciar una nueva aventura, favorecer una moción de censura, en caso de que el PP quiera, y mantener sus responsabilidades actuales pero con otro gobierno. Otra cosa también podría ser posible, pero difícil de explicar.
La paradoja es que todo este “affaire” el aludido es quien menos se ha pronunciado hasta el momento. Le pidieron que dejase de ejercer de portavoz de todos los concejales y parece que lo está cumpliendo. Todo esto pone de manifiesto la importancia que tiene la comunicación en la vida pública, por lo que imagino que a estas alturas ya tienen claro que una para saber y otra para aprender y que este asunto capital tendría que estar desde un principio en manos de profesionales.