Malas relaciones humanas entre políticos

Una vez más nuestros políticos se dedican a ajustar cuentas olvidándose 

Una vez más nuestros políticos se dedican a ajustar cuentas olvidándose de los graves problemas que padecemos los españoles que no tenemos la culpa de que estos políticos funcionen al revés. Los políticos tienen malas relaciones humanas. Arman un lío por cualquier cosa, como el caso de la muerte de Rita  Barberá. Los del PP después de negar la implicación de la senadora en la corrupción, dieron un cambiazo al ver que la había llamado el Tribunal Supremo para declarar. El PP la echó del partido, como carne a los leones, por estar a la vista las elecciones vascas y gallegas por miedo a la posible resta de votos por las noticias sobre el caso Taula. Si creían que era inocente, ¿por qué  la echaron del PP? Luego se cansaron de decir que Rita Barberá estaba fuera del partido, e incluso varios primeros espadas pasaron a condenar su mala conducta y que debía de dimitir. Pero lo más asombroso es que los del PP quisieron sacar partido de la desgracia de esa muerte. Ahora, retorciendo la verdad, le echan la culpa de la muerte a la presión de los otros partidos y a los medios de  comunicación. Ver y escuchar con qué cara lo dijo Rafael Hernando.
¡Vaya falta de conducta cívica de los señores del gobierno del PP! Reclaman la presunción de inocencia para sus corruptos, negándosela a los demás, y por encima culpan a sus rivales de la muerte de Rita.
Tampoco es de recibo que Podemos tenga tan poca  sensibilidad humana para unirse al minuto de silencio para unirse al resto de los diputados en el Parlamento, con excusas varias, para devolver el golpe que en otras ocasiones hicieron los demás (caso Labordeta), con la excusa de que era un  homenaje a la fallecida, como si la corrupción se acabara con ella ¡Arrieros somos y en el camino andamos! Si la alternativa es la venganza, jamás habrá democracia real. Da la  impresión de que  no tienen idea del interés general, solo buscan propaganda para captar cabreados que hay en la  opinión pública. No todos somos tontos, estamos observando a todos los políticos. Por falta de méritos cívicos, unas veces nos pelotean, otras nos enfrentan, mienten tanto que muchos tontos lo creen, pero cada vez hay menos. Estamos a la espera de que se pongan de acuerdo en algo, como hacen en otros países de democracias avanzadas para que funcionen, la educación, la sanidad, empleo, servicios públicos, y sociales para todos. Los políticos deben razonar, no sólo incordiar, y los electores deben saber diferenciar entre quienes defienden esos valores y votar en consecuencia, con conocimiento de causa y sin miedo. El voto es secreto para que ningún cacique pueda saber qué se vota. La democracia la tenemos que defender todos a diario, nos va la vida en ello, si no se hace así, los políticos la pueden arruinar como hicieron en varias ocasiones en nuestra historia. Muchos políticos denuncian cacicadas de los otros, olvidándose de las suyas.