La adversa situación económica está siendo uno de los principales inconvenientes para la actividad económica que desarrollan los autónomos en la comarca de O Salnés, ya que es el principal problema detectado en la encuesta realizada por el colectivo que preside Eduardo Abad Sabarís. El 18% de los encuestados tenían una edad entre 20 y 35 años, el 36 oscilaba entre los 36 y los 45, el 24% estaba en el grupo de entre 46 y 55 años y los mayores de 56 representaron el 22% del total. Por sectores, el 59% de las personas consultadas trabajan en el comercio y la lista se completa con el 4 de la hostelería, un 1 del sector agrario, un 5% que pertenece a transporte, el 2% de las actividades sanitarias y 10% de la construcción, entre otros.
Entre las conclusiones desde UPTA apuntan a que la crisis reduce el trabajo de los autónomos, que ven cómo sus clientes se retrasan en el pago de las facturas por falta de liquidez y, por tanto, no disponen del capital necesario para afrontar sus gastos. A todo ello, suman la preocupación de que las entidades bancarias hayan frenado la concesión de préstamos e hipotecas.
En cuanto a las posibles soluciones, los encuestados por UPTA también pudieron apuntar formas para salir airosos de la crisis. En lo que todos coincidían, independientemente del sector en el que trabajaban, era en demandar de los concellos una reducción de impuestos, además de otras medidas, como el fomento del turismo o limitar el número de licencias concedidas para una misma actividad económica.
La mayoría reconoció también haber adoptado medidas de ahorro y en casos como la hostelería, estos conllevaron un incremento de trabajo del propietario del local en cuestión para prescindir de personal.
En cuanto a las cifras, la situación económica actual repercutió en el 28% de los encuestados reduciendo su número de clientes, mientras que un 33 aseguró que conservan los mismos clientes, pero sufren pérdidas económicas, ya que estos no gastan la misma cantidad que antes. Un 27% de los encuestados indicó que además de las pérdidas económicas, también comprobó que se reducía su número de clientela, a lo que hay que sumar un 10% que acusó en este momento de crisis una desconfianza bancaria a la hora de solicitar un préstamo o a través de la morosidad de los clientes a la hora de pagar por el servicio. Sólo el 2% de los empresarios consultados afirmaron no haber percibido la crisis en su negocio.
A todo ello hay que sumar que entre las conclusiones de UPTA se encuentra que el 55% de las personas que cubrieron la encuesta veían complicada la continuidad de su empresa.