El trabajo que antes hacían siete ahora lo hacen ocho, ilustró en rueda de prensa Alfonso Rueda, y reprochó este comportamiento dada la actual situación de crisis económica. En este sentido, detalló que en la última legislatura del Ejecutivo popular se crearon en Galicia un total de 112.700 nuevos puestos de trabajo, de los que el 4 por ciento (4.700) correspondieron a personal de la Xunta.Mientras, en lo que va de legislatura la población ocupada aumentó en la comunidad en unas 57.000 personas y, de ellas, el 21 por ciento (10.000) se refieren a nuevos puestos de trabajo en la Administración autonómica.
En la misma línea comparativa, Rueda relacionó la situación en Galicia con la de Castilla y León y, al respecto, concretó que en la actualidad la Xunta -que cuenta con un total de 80.037 trabajadores- tiene 1.000 efectivos más que la Administración castellano leonesa, mientras que en 2005 contaba con 5.600 menos.
Tras enfatizar la imparcialidad y objetividad de estos datos -facilitados por el Ministerio de Administraciones Públicas-, el número dos de los populares gallegos consideró que el Gobierno bipartito no tiene excusas para rebatir estas cifras.
Así, rechazó que estén justificadas por el aumento de la contratación en Educación y Sanidad ya que, según subrayó, el mayor incremento se produjo en el personal administrativo de las consellerías, donde la plantilla subió un 24 por ciento -un total de 3.140 personas- en los últimos tres años y medio.
Chiringuitos > Asimismo, aseguró que tampoco vale la excusa de que se hayan creado nuevos órganos, a los que se refirió como chiringuitos opacos, ya que no se incluyen en la estadística del Ministerio de Administraciones Públicas.
Por contra, apuntó que si se contase también la plantilla de estos organismos la cifra total se iría a 4.000 personas más. A todo esto sumó que el bipartito haya puesto en marcha la traca final, en referencia a la intención de la Xunta de contratar a 2.000 personas desempleadas para trabajos relacionados con la mejora y conservación del medio ambiente y la naturaleza y de mantenimiento de carreteras.
Es la versión socialista de los contratos basura: Limpiar cunetas hasta que lleguen las elecciones, sentenció y, frente a medida electoralista que sólo pretende evitar la pérdida de votos, argumentó Rueda.