El director de la productora gallega Continental, Pancho Casal, tuvo suerte al alojarse en el hotel Hyatt Regency de la capital financiera de la India. Tranquilo gracias al perímetro de seguridad que se estableció en la ciudad, vivió con incertidumbre los acontecimientos que desencadenaron en la noche del miércoles en Bombay, al producirse una cadena de atentados terroristas que dejaron al menos 125 muertos y más de 300 heridos, en sus ataques a una estación de tren, hoteles de lujo y varios restaurantes.Localizado rápidamente por teléfono por sus compañeros de trabajo desde Galicia, el productor vivió con tensión la búsqueda de otro productor de Madrid Antonio Morales, quien tras varias horas ilocalizado, al final se encontraba a salvo.
Casal formaba parte de un grupo de productores españoles que había viajado a Bombay para visitar estudios de animación. Varios miembros de la expedición decidieron cenar el miércoles en el hotel Taj Mahal, objeto de varios atentados, y, aunque vivieron en primera persona los ataques, no hubo que lamentar ningún herido. Evacuados por las fuerzas de seguridad indias, pasaron la noche en la piscina de un hotel contiguo, según explicó a través de un e-mail el productor, que a última hora de ayer, mientras esperaba la llegada del avión que envió en Gobierno para trasladar a los españoles retenidos en Bombay, comentaba que empezaba a tomar conciencia de lo ocurrido .
Sobre las tres y media de la tarde ayer, un avión fletado por el Ejército español partió hacia Bombay para traer de vuelta a casa a todos los españoles. La previsión es que parta de la ciudad india esta mañana.
Según el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, preocupa especialmente la situación de los dos empresarios españoles que aún siguen retenidos y la del matrimonio que resultó herido, que está fuera de peligro.
Ya en Madrid, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, que fue inmediatamente evacuada tras los ataques, contó que no pensó estar viviendo un atentado, pero que en el caos que llegó a perder los zapatos y pisó bastante sangre.