Di@rio de Arousa
 
Edición electrónica  
Viernes 28 de Noviembre 2008 Opiniones

Portada | Vilagarcía | Cambados | Sanxenxo | O Grove | O Salnés | Caldas-Umia | O Barbanza | Galicia | Deportes | España | Mundo | Economía | Sociedad | Comunicación | Última Página |


LA DIMENSIÓN ÉTICA

OPINIÓN

JAIME

RODRÍGUEZ

ARANA

A estas alturas de la crisis en la que estamos sumidos si hay algo claro es que algunos sujetos económicos se han saltado, y no poco, algunas de las más elementales reglas de la ética económica. Por cierto, una ética que es objeto de numerosos seminarios, jornadas, publicaciones, pero que, por lo que se ve, se ha conculcado abierta y sistemáticamente en este tiempo.

Retribuciones desproporcionadas, comisiones ilícitas, tráfico de influencias, simulaciones y engaños, fraudes y demás lindezas han caracterizado una de las etapas de mayor ausencia de ética de la historia.

Tales prácticas, en ocasiones presentadas como formas arriesgadas de obtener beneficios económicos a como de lugar, hasta han sido objeto de impulso desde las terminales de la ética del resultado.

Ahora, cuando el tamaño del desaguisado alcanza proporciones globales, los líderes mundiales en la reunión del 15-N, además de reclamar una mejor y más sólida regulación, reivindican espacios de transparencia y rectitud.

Tienen razón, la ética debiera volver a la escena financiera y económica.

Pero para que ello ocurra, junto a la reformas de leyes y normas jurídicas, junto a la introducción de nuevos enfoques en la enseñanza de la ética, es menester algo que no se puede garantizar “urbi et orbe”: El compromiso real y coherente de los diferentes sujetos que operan en la actividad económica y financiera con la verdad y la racionalidad.

Desde luego, la alianza entre el mercado y la solidaridad, dos conceptos complementarios, debería volver al primer plano de la reflexión sobre la ética económica y financiera.

En este sentido hay que entender la apelación a la transparencia y a la rectitud que aparece en el documento del G-20.

“Reforzaremos la transparencia de los mercados, lo que incluirá reforzar los requisitos para declarar productos financieros complejos y asegurar la declaración por parte de las empresas de su condición financiera de forma completa y precisa. Se añadirán incentivos para evitar una excesiva asunción de riesgos(…). Nos comprometemos a proteger la rectitud de los mercados financieros de todo el mundo por medio del refuerzo de la protección tanto de los inversores como de los consumidores. La lucha contra los conflictos de interés en los agentes, la prevención de la manipulación ilegal de los mercados, así como contra las actividades fraudulentas y el abuso”.

Hermosas y solemnes declaraciones que habrían de ir acompañadas de la pertinente investigación para depurar las responsabilidades de quienes hayan facilitado que las cosas hayan llegado dónde hayan llegado. Si resultara que los responsables se han ido de rositas, mal asunto.

Es verdad que en el caso Enron la justicia actuó. Ahora, sin embargo, no se sabe qué procesos judiciales se han puesto en marcha, en dónde y contra quien.

¿O resulta que la crisis financiera en la que estamos sumidos ha sido producida por generación espontánea?



ir a inicio de página


© Di@rio de Arousa