Martes 20.11.2018

Alertan sobre la inseguridad e insalubridad en la Rúa Alexandre Bóveda, en Ribeira

Los residentes en la Rúa Alexandre Bóveda, en pleno casco urbano de Ribeira, llevan casi un año y medio padeciendo una situación de inseguridad e insalubridad a la que nadie parece querer buscarle una solución.

El edificio calcinado en abril de 2017 es en lugar de reunión de toxicómanos | Chechu
El edificio calcinado en abril de 2017 es en lugar de reunión de toxicómanos | Chechu

Los residentes en la Rúa Alexandre Bóveda, en pleno casco urbano de Ribeira, llevan casi un año y medio padeciendo una situación de inseguridad e insalubridad a la que nadie parece querer buscarle una solución. Señalan que si antes la situación era muy delicada con la presencia de toxicómanos como okupas en algunas viviendas deshabitadas de esa calle, desde que se incendió y quedó completamente destrozada una de ellas se han superado todos los límites, según señalan los afectados. Precisan que la frecuencia con la que acuden consumidores de sustancias estupefacientes es casi constante y a diferentes horas del día y de la madrugada, y que cuando acaban de salir unos de la zona del inmueble destrozado más próxima a una vid ya hay otros dispuestos para entrar.
Estos vecinos indican que ya han sufrido varios robos, el último de ellos hace una semana, cuando palanquearon la puerta principal de una vivienda para acceder a su interior, y en otra le rompieron el cristal de la entrada principal de la casa. Estas personas añaden que el estado de abandono de las calle es absoluto, precisando que resulta incomprensible que no se haya actuado de ninguna manera paras darle una solución al problema después de un año y medio, lo que provoca que las vallas deban continuar en medio del vial, justo delante de la vivienda calcinada. Creen que el Concello debe actuar  y que la mejor manera de hacerlo es procediendo a tapiar todos los accesos a la casa y a sus anexos.
Algunos de los vecinos de la calle son abuelos y aseguran que sus nietos no pueden ir por el peligro que supone el estado de dicho inmueble, “pues ellos no ven el peligro y en ocasiones salen corriendo detrás de los gatos, que se esconden en esa vivienda en estado ruinoso, en la que hay tiradas  jeringuillas y otros productos usados por los toxicómanos para consumir drogas. Añaden que la calle huele a orines, pues aseguran que la gente mea en los portales de los edificios y garajes, pero además tienen que soportar peleas, discusiones y gritos a todas horas. Dicen que hablaron con la Policía Nacional, que acude con frecuencia al lugar, al igual que agentes municipales, pero les indicaron  que quien tiene que meter mano en el asunto es el Concello. l

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