domingo 1/11/20

Un barbanzano se enfrenta a 127 meses de cárcel por el maltrato y detención ilegal de su pareja

La víctima, que sufrió esos y otros hechos de manera habitual logró salir a la calle en pijama y descalza para pedir auxilio
El juicio por maltrato habitual, coacciones y detención ilegal se celebrará en A Coruña
El juicio por maltrato habitual, coacciones y detención ilegal se celebrará en A Coruña

Un barbanzano se sentará a partir de las diez menos cuarto de la mañana de este lunes en el banquillo de los acusados de la sección primera de la Audiencia Provincial en A Coruña para responder de un concurso de delitos por el que la Fiscalía le solicita una condena total de diez años y siete meses de cárcel. Le acusa de maltrato habitual, coacciones, detención ilegal y menoscabo psíquico y lesiones menos graves a su pareja, a la que a finales de diciembre de 2019 encerró en su casa de A Pobra y la agredió hasta dejarla inconsciente, pero ella, descalza y con pijama, logró salir a la calle para pedir auxilio. Por los delitos que le atribuye también le pide la prohibición de acercarse a su víctima a menos de 300 metros y de comunicarse con ella por cualquier medio durante periodos que van de entre tres y siete años, así como la tenencia y porte de armas entre dos y cuatro años. 

En su escrito de acusación, el Ministerio Público refiere la amplia relación de antecedentes penales del procesado, con condenas firmes por hechos similares a los que ahora le llevan a ser juzgado y por los que permanece en prisión preventiva desde el 31 de diciembre de 2019. Refiere que durante el año y medio de relación que mantuvieron el acusado y su pareja hasta finales de 2019, el primero “tuvo una actitud constantemente agresiva y controladora” con ella. Precisa que si la mujer le recriminaba ciertas actitudes él reaccionaba dándole golpes, pero ella no denunció ni acudió al médico; que la consideraba una “posesión suya” y le quitaba las llaves para impedir que saliera a la calle, y le controlaba el teléfono móvil con una aplicación para conocer al instante todo lo que ella mandaba y recibía.

La Fiscalía indica que la víctima era consciente de ese control y agresividad de su pareja, y aceptaba esas situaciones como “modus vivendi” y se conformaba con él para “tenerlo tranquilo”. Pero, todo ello tuvo una fecha límite, el 30 de diciembre del año pasado, que hicieron que ella lo denunció, acudió al médico y rompió definitivamente la relación. Un día antes, él cerró la puerta y sacó las llaves para impedirle a ella que saliera, y a la mañana siguiente empezó a agredirla. Ella, que estaba atemorizada, le sugirió ir al supermercado para poder salir, y había escrito una nota con el texto “llamar a la Policía” para dársela a algún viandante, pero no lo hizo ya que el acusado estaba pendiente de ella de su actitud. Ya de vuelta en casa, él la siguió golpeando, causándole hematomas, llegando a perder parcialmente el conocimiento, y cuando lo recuperó ella reaccionó estampándole una lámpara en la cabeza, y gracias a ello pudo escapar, salir a la calle y avisar a las fuerzas del orden.

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