miércoles 11.12.2019

Un cachalote pequeño vara durante un par de horas en la orilla de la playa de Coroso y acaba regresando al mar

Dos biólogos de la Cemma se desplazaron hasta el arenal ribeirense y trataron de localizarlo en la ría, pero cayó la noche sin que lo encontrasen, por lo que está previsto que regresen mañana.

El cachalote expulsó desde un saco de sus intestinos un líquido de color rojo oscuro que la gente confundió inicialmente con sangre    Chechu Río
El cachalote expulsó desde un saco de sus intestinos un líquido de color rojo oscuro que la gente confundió inicialmente con sangre Chechu Río

Un cachalote pequeño varó a primera hora de esta tarde varias veces en la orilla de la playa ribeirense de Coroso, pero a laslcinco acabó regresando definitivamente al agua de la ría arousana, perdiéndosele completamente de vista en torno a las seis de la tarde. Varias personas que caminaban por el paseo marítimo del lugar y por el propio arenal se percataron en torno a las cuatro de la tarde de la llegada de este cetáceo, que llevaba algún tiempo por esa zona del litoral. Esos testigos llamaron al Centro Integrado de Atención ás Emerxencias 112 Galicia y se movilizaron varios efectivos, entre ellos el coordinador y un biólogo de la Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños (Cemma) para hacer un seguimiento de ese ejemplar. Pero, cuando llegaron ya no había percepción visual del animal, pero lo intentaron localizar en el mar, pero cayó la noche y tuvieron que suspender lo que estaban haciendo, y previsiblemente regresarán hoy para retomar su acción.

Uno de los particulares que vio al cachalote avisó a un vigilante del parque natural de Corubedo al que conoce, diciéndole que eraeuna toniiña, por lo que acudió a interesarse por ese varamiento, pese a que no se encontraba de guardia. Ese agente fue el que mantuvo contacto con los miembros de la Cemma mientras se iban desplazando hacia Ribeira, facilitándole información y también enviándoles vídeos con grabaciones del animal, para saber cómo actuar. Se cree que por su morfología podría tratarse de un cachalote pigmeo (Kogia breviceps), pero tampoco está descartado que pueda ser un cachalote enano (Kogia sima), que es un pariente cercano. Ninguno de ellos es frecuentemente avistado en el mar y que la mayor parte de lo que se sabe de ellos es por lo que se ha documentado con especímenes varados como el de Coroso. Para determinar con exactitud la especie o familia de que se trata, se está a la espera de encontrarlo o de hacerse con más vídeos y fotos que pudieron hacer los curiosos que se acercaron a verlo. 

Según indicaron algunos expertos, este cachalote pequeño, al igual que su primo gigante, tiene un órgano del esperma etiquetas en su frente y posee un saco en sus intestinos que contiene un líquido de color rojo oscuro, que expulsaba el ejemplar varado en la playa urbana ribeirense y que algunos testigos confundieron inicialmente con sangre. El hecho de que este cachalote lo expulsase tiene que ver con qué se asustó, algo que se cree que lleva a cabo para desorientar y confundir a los depredadores. Este animal mide un metro al nacer y alcanza los 3,5 metros cerca de su madurez, y los adultos pesar unos 400 kilos. Su cabeza es grande en comparación con el tamaño corporal, dando una apariencia hinchada  visto desde lo alto. Además, su mandíbula inferior es muy pequeña, al igual que la aleta dorsal -considerablemente menor que la del cachalote enano- y puede ser utilizada para identificación, y el espiráculo se ve ligeramente hacia la izquierda cuando se ve desde arriba.

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