Lunes 17.06.2019

"O Chiclé" afeó a los agentes que lo detuvieron: “Vaya circo montáis por el robo de un móvil”

Su víctima presentó un relato angustioso pero sólido de lo que le pasó en la noche de Navidad de 2017 con Enrique Abuín

El desgarrador audio grabado de manera accidental y enviado a un amigo con el que mantenía una conversación a través de la aplicación WhatsApp por parte de una boirense de 28 años que en la noche de la jornada de Navidad de 2017 fue abordada por José Enrique Abuín, alias “O Chiclé”, marcó buena parte de la primera jornada del juicio que se sigue en la sección compostelana de la Audiencia Provincial contra este rianxeiro que en otro procedimiento está acusado del asesinato de Diana Quer. En el caso que se empezó a juzgar ayer, por los delitos de detención ilegal, intento de agresión sexual, robo con violencia e intimidación, amenazas y lesiones, por el que la Fiscalía le solicita 15 años, 10 meses y 15 días de cárcel, entre otras cosas. Ese contenido de la grabación, que se pudo escuchar hasta en dos ocasiones en la vista oral, contrastó con la frialdad mostrada por el acusado, que negó que forzase o empujase violentamente a su víctima para meterla en el maletero y luego agredirla sexualmente, y que sólo le pidió el móvil pues necesitaba dinero. Debió de ser la misma que, según relató un guardia civil, tuvo cuando procedían a su detención en la mañana del 29 de diciembre de 2017, al afear lo que estaban haciendo diciéndoles: “Vaya circo estáis montando por el robo de un móvil”.


De hecho, Enrique Abuín relató a preguntas de la fiscal Ana Robles que aquella noche acudió al lugar de los hechos para robar gasóleo -lo mismo que sostiene en el caso de la malograda joven madrileña-, asegurando que llevaba dos garrafas en el maletero, y que aunque no había camiones puso sus ojos en un Audi A3 rojo “que me interesaba”, pero reconoció que no lo llegó a abrir, con la palanca que llevaba en la mano, pues se encontró de frente con una chica, a la que le pidió el teléfono móvil y que ella se negó a dárselo, y que hubo un forcejeo, pero que acabó dejándola marchar. Al ser preguntado si era su voz la del hombre de ese audio, inicialmente dijo que creía que no era él, pero al pedirle el juez mayor concreción, precisó que no se reconocía. Pero, uno de los agentes de la Policía Judicial que testificó declaró que la voz de hombre que se escuchaba en esa grabación era de Enrique Abuín en el que se oye al acusado pedirle el móvil y amenazarla: “Se segues gritando, te rajo”, además de que también le pide “métete no coche e dame os cartos”. Ese agente, que en aquel momento investigaba la desaparición de Diana Quer, pudo escuchar ese audio que le remitieron para su análisis, y lo identificó como el principal sospechoso en el caso de la adolescente madrileña.


En ese audio se escucha a un hombre pidiéndole el teléfono móvil, mientras su víctima, en estado de nerviosismo y llorando, le suplica que la deje ir y le ofrece “20 euros”, pero que no le pida el teléfono móvil. Abuín declaró que el prefería el móvil ya que vale más que esa cantidad de dinero. Ella reconoció en el juicio que tiene vicio con el móvil y que “es como una droga”, además de que la información que contiene es valiosa, con fotos, datos del banco y otros, pero que también era su vía de salvación en esa situación. La joven víctima llamó la atención durante su declaración en el juicio sobre el cambio del comportamiento brusco que tenía a otro más amable. Ello se produce, si se tiene en cuenta esa grabación de sonido, al escucharse el ruido de un coche al pasar cerca, y es cuando le pregunta si se llama Carla y trata de convencerla de que se confundió y que se trataba de una broma que le quiso gastar su novio. Él le pregunta si está tranquila y ella -reconoció que en ese momento se relajó un poco- le responde que la deje marchar, y él le insiste preguntándole si no es Carla, y ella se lo volvió a negar. Un dato curioso fue que el novio de la víctima declaró que su anterior pareja se llamaba Carla


La víctima, que declaró tapada por un biombo y que reconoció a su asaltante a través de una mirilla indicando “sí, es él”, dijo que empezó a alejarse caminando de espaldas, pues temía que si se daba la vuelta le clavase el cuchillo. Reconoció que quedó mirando la matrícula -recordó algunos números del Alfa Romeo-, y cree que eso hizo reaccionar a su asaltante y fue cuando la agarró y la empujó para meterla en el maletero, pero que al quedarle las piernas por fuera no logró su objetivo. Recordó que él intentó cerrar el maletero, añadiendo que en ese momento pensó que “como cierre el maletero no salgo de aquí”. Añadió que en ese momento del forcejeo es cuando aparecen en escena los dos jóvenes que acudieron en su auxilio.


Esos dos jóvenes, uno de los cuales se refirió en dos ocasiones a Enrique Abuín como “el condenado”, manifestaron que escucharon desde lejos los gritos de mujer, pero que no podía ver nada, pero que al acercarse presenciaron el “claro forcejeo” y que sorprendieron al acusado “intentando meterla en el maletero”. El primero de ellos dijo que caminaban de regreso a sus casas cuando oyeron “gritos de mujer” que “se alejaban de un tono normal”, algo que su amigo definió como “estruendo”. Explicó que, “una vez que entramos en escena, el hombre los vio, que pudieron presenciar como la sujetaba y escucharon que les pedía ayuda ya que la “intentaba secuestrar” y que quien la agarraba “llevaba un cuchillo”, aunque ninguno lo vio.

Esos dos testigos declararon que el hombre la soltó cuando llegaron y que ella se dirigió hacia ellos, y la muchacha llegó a decir en el juicio que llegó a dudar si esos chicos estaban compinchados con él. Esos jóvenes no le llegaron a ver el rostro al asaltante al llevar la cabeza cubierta con capucha -sólo vieron que le sobresalía un flequillo de color claro-, y que se les quedó mirando “dos o tres segundos bastante tensos” antes de cerrar el maletero y meterse en el coche para emprender la huida, y fue cuando llevaron a la víctima a un bar para llamar a la Guardia Civil y contar lo que le había pasado. Y manifestaron que dentro del maletero no apreciaron que hubiera garrafas. Por su parte, el amigo al que la víctima envió el audio dijo que estaba en su casa tranquilo hablando con ella y que tras un rato sin hablar, recibió ese mensaje de voz que “no entendía muy bien”, pero que pudo escuchar como ella le pidió a su asaltante que apartase el cuchillo, que ella trató de sujetar por el filo, y como trató de meterla en el maletero.

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