viernes 18.10.2019

Diego Vilar completa el Camino de Roma a Santiago en bicicleta haciendo visible la ELA

El pasado domingo dio las últimas pedaladas de su reto hasta llegar a la Praza do Obradoiro después de recorrer 2.500 kilómetros en un total de 25 etapas en las que supo lo que es sufrir todo tipo de incidencias para completar el Camino de Santiago.

Vilar llegó a la Praza do Obradoiro con un grupo de ciclista desde Melide
Vilar llegó a la Praza do Obradoiro con un grupo de ciclista desde Melide

El pasado domingo dio las últimas pedaladas de su reto hasta llegar a la Praza do Obradoiro después de recorrer 2.500 kilómetros en un total de 25 etapas en las que supo lo que es sufrir todo tipo de incidencias para completar el Camino de Santiago. Lo realizó desde Roma, otra ciudad importante de la cristiandad, con la finalidad de darle visibilidad a la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Es Diego Vilar Loureiro, un arteixano afincado en Boiro, del que el pasado 21 de julio dábamos cuenta de su intención de sensibilizar a la sociedad sobre la igualdad de oportunidades sin importar las limitaciones o discapacidades que puedan tener las personas que padecen Síndrome de Down y otras diversidades funcionales.
Vilar recuerda la primera madrugada del 21 de julio en que llegó al aeropuerto de Fiumicino con mucha ilusión “y con nervios”. El periplo por tierras italianas le llevó por Vetralla, Bolsena, Sienna, Lucca, Pisa, Sarzana, Genova, Imperia, San Remo y otros lugares, mientras que en tierras galas pasó por Mónaco, Niza, Arlés, Saint Guilherm, Marsella, Montpellier, Toulouse y otros. El recuerdo con el que se queda es el de las extraordinarias personas que conoció y a las que consiguió transmitir el mensaje sobre las citadas diversidades funcionales, logrando su implicación.
Este aventurero tuvo que hacer frente a altísimas temperaturas e incluso a la avería de su bicicleta, que le obligó a llevarla a un taller y perder el tiempo que ganara en etapas anteriores, aunque también le vino bien para reponer fuerzas. Reconoce que lo más importante es que “mi caja va bien”, pese al cansancio acumulado. Además, contaba con el apoyo a través de las redes sociales -donde contó a diario sus experiencias- de sus familiares y amigos, que el domingo le aguardaban ante la Catedral de Santiago. Le queda es no tener más tiempo para conocer los sitios por los que pasó, pero a buen seguro que tomó buena nota de ellos para cuando vuelva por esas tierras. Le encantaron los sitios de España por los que discurrió su recorrido en bicicleta, como Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Burgos, León, Astorga, Ponferrada, O Cebreiro, Sarria, Portomarín y Melide. Los 40 kilometros que le separaban de esta última localidad se le hicieron muy duros al no haber llanos en los que no pedalear. Allí le esperaban unos compañeros ciclistas, que le hicieron llevar mejor el tramo rompepiernas. Al final, llegó a Santiago con el objetivo establecido más que cumplido.

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