viernes 13.12.2019

Los forenses confirman que Diana Quer murió estrangulada con una brida y no de manera accidental

El equipo forense  qus revisó la primera autopsia sostiene que la joven llevó un golpe con un objeto contundente, que podría ser un desmontable
Los forenses confirman que Diana Quer murió estrangulada con una brida y no de manera accidental
Diana Quer murió estrangulada de manera intencionada con una brida y no fue una asfixia fortuita o accidental con las manos como sostiene el acusado, José Enrique Abuín Gey, alias “O Chiclé”, pues para morir precisaría, como mínimo, de cinco minutos de comprensión. Esa es la conclusión en la que concuerdan el equipo forense integrado por Fernando Serrulla, Alberto Fernández Liste e Inés Monteagudo, que realizó la primera autopsia a los restos mortales de la malograda joven madrileña, y el grupo multidisciplinar dirigido por el forense José Blanco Pampín, que llevó a cabo la revisión de la misma a través de las fotografías. Este último señaló en la octava sesión del juicio que “lo más razonable es que se haya utilizado la brida para comprimir el cuello”, como lo demuestra la rotura del hioides, aunque estima que otras lesiones añaden la posibilidad de un “traumatismo directo”.

Blanco Pampín se refirió a la “evidencia de la fractura” de ese hueso, junto a la localización de la brida con “pelos atrapados” en el mecanismo o en la circunferencia en que estaba cerrada, que tiene una “correlación con el cuello de una persona”. Este forense también explicó el “dimorfismo entre hombres y mujeres” en cuanto al hueso hioides, para lo que precisó que “en mujeres en edades jóvenes es más flexible, y la fuerza requerida varía según la estatura. Se requiere más fuerza en mujeres jóvenes y altas para fracturarlo”. Según el jefe de servicio de Patología Forense del Imelga, el diámetro que tenía la, brida de entre 7,5 y 9 centímetros, es “incompatible con la integridad de las estructuras” del cuello, ya que “6 centímetros y medio ya los mide el hioides”, por lo que agregó que “es un mecanismo mortal”.

La postura en la que difiere el equipo de Blanco Pampín respecto al de Serrulla tiene que ver con que las apófisis espinosas en las vértebras cervicales, fracturadas en la víctima, “se rompen de forma muy excepcional y siempre por un traumatismo directo”. En este sentido, mantuvo que dicha  fractura se derivó de “un golpe” con un “objeto contundente” que, aunque no le provocaría la muerte, le causaría un “aturdimiento”.  La Fiscalía le preguntó si ese objeto podría ser una “pata de cabra” o un desmontable, como el que llevaba “O Chiclé” en su vehículo, a lo que respondió afirmativamente.

Estos dos grupos de forenses debatieron durante aproximadamente una hora y media sobre cual de las dos teorías -únicamente la brida o este objeto plástico sumado a un golpe- es la más correcta, teniendo en cuenta que las apófisis rotas eran las de tres vértebras y no las de dos. El equipo de José Blanco Pampín considera que se rompieron tres porque se produjo un golpe, como dice la acusación particular, mientras que el de Fernando Serrulla sostiene que esa rotura se produjo durante el forcejeo, al desplazarse la brida. Este último dijo que es altamente probable que la rotura del hioides se produjo en vida, en un momento muy próximo a la muerte. Explicó que Diana “luchó porque no quería morir, haciendo movimientos extremos con su cuello y de ahí esas lesiones”, que su equipo también detectó en las manos, lo que sería compatible con estar maniatada, posiblemente con cinta adhesiva, como la que se encontró muy deteriorada en el fondo del pozo. Serrulla también confirmó otros extremos como que no se hallaron lesiones compatibles con el atropello, ni hematomas, aunque precisó que “no era probable encontrarlos” por estar el cuerpo saponificado, y corroboró lo apuntado por la entomóloga de que el cuerpo no estuvo sumergido todo el tiempo, sino que el análisis de las pupas permite concluir que “tuvo que estar al menos 20 días al aire ya que si no la mosca se ahoga. l

Comentarios