sábado 04.04.2020

Jealsa reduce los turnos en una hora para evitar que coincidan los empleados en los vestuarios

Congalsa mantiene cada tanda ya que sus trabajadores sólo se juntan en los pasillos
Jealsa instaló dos carpas habilitadas como vestuarios para sus trabajadores | Chechu Río
Jealsa instaló dos carpas habilitadas como vestuarios para sus trabajadores | Chechu Río

Ante la expansión del coronavirus, algunas empresas de la comarca que mantienen su actividad productiva implementaron acciones complementarias para ampliar las medidas de prevención e higiene de sus trabajadores, que se suman a las tomas de temperatura y desinfección al entrar a las fábricas, así como la distancia de seguridad que guardan en el desarrollo del trabajo de cada uno para prevenir posibles contagios. Es el caso de la conservera Jealsa, que tomó la decisión de reducir la jornada laboral de ocho a siete horas, con lo que los trabajadores que entran en el turno de las siete de la mañana salen a las dos, los que entran a las tres salen a las diez y los que entran a las once de la noche acaban a las seis de la mañana.

Con ello se pretende evitar que coincida un amplio número de empleados cambiándose en los vestuarios y posibles contactos que pueda haber entre ellos. Además, para que puedan repartirse en diferentes espacios, la compañía fundada por Jesús Alonso instaló un par de carpas en el exterior de la fábrica -una en la parte delantera y otra en la posterior- que se habilitaron para que los trabajadores puedan cambiarse de ropa. De igual modo, funcionan de comedor, al que pueden acudir y que se suma al que ya iban los trabajadores en los descansos, que se hacen de forma escalonada.

En todas la empresas indicaron que están obligados a trabajar en la producción para que no haya desabastecimiento del mercado. Enrique García, responsable de Recursos Humanos de la empresa Ignacio González Montes, confirmó que casi han duplicado su producción habitual, poniendo todas las máquinas a funcionar y que, para ello, alargaron los turnos de trabajo que había de 8 horas y pasaron a ser de 9 horas y media o 10, para así satisfacer la gran demanda que están teniendo del mercado. Añadió que el miedo se instaló en todas partes y que, ante el temor de contagio del COVID-19, para evitar cualquier contrariedad mandan a casa al empleado que muestra la menor sintomatología o superar unas décimas los 37 grados de temperatura, o si es un familiar el que la muestra, algo que también hacen en las demás fábricas. Destacó que los trabajadores respondieron “de manera espectacular” a las medidas adoptadas, y que “estamos superorgullosos de ellos y se portan como campeones”.

Juan Carlos Rama, director de Recursos Humanos de Congalsa, indicó que su empresa ya tiene unos estándares de limpieza e higiene muy altos, pero que aún así, han redoblado esfuerzos, haciendo desinfecciones para evitar el menor indicio. Añadió que desde siempre trabajan con mascarillas y guantes, y con separación suficiente, y que están produciendo en varios turnos y fábricas. En su caso, no ven necesario reducir la duración de los turnos, pues señaló que los empleados no coinciden en los vestuarios, “como mucho en los pasillos”, pero que desinfectan unos y otros.

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