Domingo 20.01.2019

Un joven de Ribeira alerta asustado a una amiga de que un desconocido le proponía llevárselo a una huerta

El chico le contestó que no quería nada, pero el hombre le insistió para que lo pensara y, aunque pudo irse, dice que lo estuvo siguiendo

El joven relató que el encuentro con el desconocido ocurrió en la Rúa Cristóbal Colón
El joven relató que el encuentro con el desconocido ocurrió en la Rúa Cristóbal Colón

Un ribeirense de 15 años todavía debe tener el susto en el cuerpo después de la experiencia que, asegura, vivió en torno a las diez menos cuarto de la noche del jueves en la pequeña cuesta de la Rúa Cristóbal, en el tramo comprendido entre la iglesia parroquial de Santa Uxía y el cruce en el que se ubica la tienda Juguettos. Ese muchacho le mandó a esa hora un mensaje de WhatsApp a una amiga diciéndole que le llamase, que era urgente, algo que hizo de inmediato. Ella no notó muy nervioso y asustado, casi llorando y le dijo que un individuo alto, delgado, con perilla bastante larga y con canas, que iba bastante abrigado y con una bolsa o mochila, le estaba persiguiendo y le contó lo que poco antes le pasara con él.
El adolescente le contó que ese hombre, del que dijo que deambula por las calles de la ciudad, le detuvo en la referida vía pública para decirle si quería ir con él a una huerta, que quería ser su amigo y jugar con él. Además, le contentó que esa persona le había preguntado con quién vivía y por dónde, a lo que “obviamente” le respondió con indicaciones falsas, a la vez que le indicó que no quería nada y que era tarde y debía irse para su casa. Pero, ese individuo no pareció contentarse con esa evasiva y le dijo que anotase su número de teléfono y que se lo pensase. Pero el joven le replicó que no tenía nada que pensar y que “no es no”.
El quiceañero le comentó a su amiga que ese hombre le insistió con la idea de que se fueran a jugar a una huerta cercana, pero el chico le volvió a responder que era tarde. Ante esa contestación, ese individuo sólo le repitió que se lo pensase y que se volverían a ver, algo que el adolescente le apostilló que “lo dudo mucho”. El chico logró marcharse y seguir su camino hacia su casa, pero por el otro lado le comenzó a seguir, por lo que empezó a correr para tratar de darle esquinazo mientras hablaba por teléfono con su amiga, la cual le estuvo diciendo que corriera hasta llegar a casa, algo que logró sin más sobresaltos. Ahora su amiga ha querido contar lo que le sucedió para poner en alerta a la gente y evitar que se repita.

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