martes 22.10.2019

Las pastillas de colores y diseños variados que levantan sospechas

La reciente localización por parte de agentes municipales en el sistema de regadío de los jardines de la Praza dos Muiños de un escondrijo con once bolsitas con una docena de cápsulas 

las 11 bolsas con pastillas aparecieron en el sistema de regadío   chechu río
las 11 bolsas con pastillas aparecieron en el sistema de regadío chechu río

La reciente localización por parte de agentes municipales en el sistema de regadío de los jardines de la Praza dos Muiños de un escondrijo con once bolsitas con una docena de cápsulas y pastillas de colores no ha hecho más que levantar numerosos interrogantes. A falta de lo que determinen los análisis que se efectuarán en laboratorios toxicológicos sobre la naturaleza de esas sustancias, sobre la que están surgiendo varias hipótesis, una de las preguntas que surge es, principalmente, sobre cuántos más lugares puede haber por la ciudad y el resto del municipio en donde se oculte ese tipo de mercancía.

Las iniciales apreciaciones farmacológicas sobre la variada gama de colores y diversidad de diseños de las cápsulas y pastillas que contenían las mencionadas bolsitas apuntaban hacia drogas de diseño. Sin embargo, desde la comisaría riveirense, a la que la Policía Local le hizo entrega de ese material incautado, señalan que a la espera de los análisis de las mismas, que fueron remitidas a la Consellería de Sanidade, las primeras consultas efectuadas con diversas fuentes les permiten apuntar hacia otra dirección: pastillas usadas para musculación y que se pueden adquirir en establecimientos especializados.

De ser cierta la hipótesis sobre la que trabajan, lo que le parece muy raro a la Policía Nacional y  que no parecen capaces de explicarse es que esas pastillas de colores, pese a que en un principio son legales, estuvieran escondidas en un lugar como el indicado. Además, sorprende que de tratarse de sustancias legales estuvieran en ese tipo de envase.  No se descarta que pudieran adquirirse a través de internet a países del extranjero, de ahí que también se apunte su procedencia rusa. En este sentido, puestos a elucubrar, desde el departamento policial que dirige José García apuntan que podría tratarse de alguien que pueda dedicarse a vender esos productos o que no las quiera tener en su casa, para que nadie se entere que las consume, y que por ello las guarda en un escondite en la calle. De todas formas, no les parece que se trate de un negocio.

Algunos jóvenes de la zona incidieron en que en el entorno en donde aparecieron esas 130 pastillas de múltiples colores y diseños variados, se junta mucha chiquillada que les hace levantar sospechas de que puedan consumir o vender esas sustancias. Otros residentes en la urbanización indicaron que por las noches, a menudo, escuchan ruidos de movimientos de tejas o algo parecido y que no les extrañaría que fuesen las baldosas de piedra que tapan el sistema de regadío donde estaban escondidas. De hecho, indicaron que no sería un sitio mal pensado para guardar esas pastillas, teniendo en cuenta que en invierno nadie accede a él pues no se pone en funcionamiento, y menos en el actual, que está siendo demasiado largo.

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