La madre de Diana Quer visitó la zona de la nave en la que apareció el cuerpo

La corona de flores encargada por la madre de Diana Quer muestra signos de deterioro por el paso de los días en Asados | Chechu

La antigua fábrica de gaseosas La Pitusa situada en el lugar de Somoza, en la parroquia rianxeira de Asados, que se reconvirtió en almacén de Muebles Maite Rial y que en la actualidad está en desuso, pasó a ser durante este verano casi en un lugar de peregrinación.

La antigua fábrica de gaseosas La Pitusa situada en el lugar de Somoza, en la parroquia rianxeira de Asados, que se reconvirtió en almacén de Muebles Maite Rial y que en la actualidad está en desuso, pasó a ser durante este verano casi en un lugar de peregrinación. Así lo afirman algunos vecinos que comprobaron como en julio y, especialmente, en agosto fueron numerosas las personas que se detuvieron delante del pequeño altar que se creó con coronas y ramos de flores y velas, así como dedicatorias en recuerdo de la malograda joven madrileña. Algunos iban caminando y otros llegaron en vehículos, que se detuvieron delante del portalón por el que se sacó el cadáver y que prácticamente está cerrado a cal y canto desde aquel día, y miraban con ojos vidriosos hacia la nave.
Tres días después de la conmemoración del segundo aniversario de la desaparición de la muchacha, ese lugar recibió la visita de Diana López-Pinel, madre de la joven fallecida, que horas antes había llegado  acompañada de Valeria y otros jóvenes a la casa de veraneo en A Pobra. Según indicaron algunos testigos, la vieron llegar en un coche rojo de la marca Mercedes que iba conducido por un varón de la misma edad que su hija mayor. Se trataba de un vecino de la urbanización Montealina (Pozuelo) al que ella llama cariñosamente “mi hijo adoptivo”. Según parece, hasta ese sitio los acompañó una mujer que iba sobre una moto y que se despidió de ellos nada más indicarles que lo que tenían delante era la nave en la que apareció sumergido en el agua de un aljibe el cadáver de Diana Quer. Cabe recordar que a comienzos del verano, la madre y Valeria habían intentado localizar ese inmueble, por el que le preguntaron a una mujer a la que encontraron junto la capilla de Santa Lucía de Asados para que les diera indicaciones sobre como llegar hasta allí, pero se marcharon del lugar sin poder encontrarla. 
Desde que llegaron al entorno de la nave de Asados, la madre de la joven madrileña y el muchacho que la acompañaba estuvieron delante del pequeño altar de flores, en donde ya estaba colocada la corona que habían encargado con una cinta en la se podía leerse “Siempre juntas, Valeria y mama”.  El chico que iba con ella incluso se arrodilló delante de las flores y las besó. Luego, Diana López-Pinel estuvo dando una vuelta por los alrededores de la nave e incluso se acercó a unos ventanales del almacén vacío a los que se llega por unas escaleras y miró a través de ellos, como queríendo encontrar el pozo donde su hija estuvo oculta durante casi 500 días, pero ese elemento se encuentra en el sótano y no es visible desde el exterior, pues los investigadores se encargaron de que así fuera. l