lunes 30/11/20

Un nuevo robo en máquinas de vending en A Pobra provoca que sus dueños valoren su cierre

Dos individuos fuerzan una expendedora de un local de la Rúa Extremo y, además de los daños causados, se llevan 400 euros de la recaudación
Los cacos destrozaron el frontal de la máquina expendedora en A Pobra | Cedida
Los cacos destrozaron el frontal de la máquina expendedora en A Pobra | Cedida

Las máquinas expendedoras se siguen convirtiendo en un objetivo fácil para los amigos de lo ajeno, en las que causan importantes destrozos y, en ocasiones incluso logran llevarse la recaudación que contienen. Tal es así, que los propietarios de las mismas ya se están planteando echar el cierre definitivo, pues señalan que el importe de la reparación de los daños y el dinero sustraído supera con crecer a la recaudación. La última víctima ha sido recientemente un local de máquinas de vending situado en la Rúa Extremo, en A Pobra, que desde abril pasado ya fue objeto de otros dos sucesos de similares características, en los que los cacos huyeron sin botín alguno, pero dejaron daños por importe de unos 400 euros. En esta ocasión, dos individuos forzaron y rompieron el frontal de la máquina y se llevaron el billetero y monedero con su contenido, que era de alrededor de 400 euros.

Según la gerente de la cadenas de tiendas de vending Low Cost, Damaris Mallo, esta fue la ocasión en la que los perjuicios causados por los ladrones fueron superiores a la anteriores pues, además del dinero sustraído, los desperfectos ascienden a cerca de un millar de euros, “ya que arrancaron todo, y el frontal no sirve para nada”. Aunque el robo se registró a las doce y media de la madrugada no se enteró de lo ocurrido hasta que en torno a las tres de la mañana recibió un mensaje de WhatsApp en el que un empleado de un negocio de la villa que había ido a ese local y que se encontró una máquina destrozada, lo que comprobó la gerente al desplazarse al lugar, y procedió a cerrarlo bajando la reja. Por la mañana revisó las imágenes de las cámaras de vigilancia y descubrió que los cacos eran dos individuos, uno de los cuales llevaba una capucha y el otro una visera. Acudió a presentar la denuncia a la Guardia Civil, a la que le facilitó las imágenes y pudieron identificar a los ladrones, uno de los cuales es reincidente en este tipo de robos.

“Los propietarios de los negocios que abrimos las 24 horas estamos muy preocupados  por la ola de robos, que están poniendo en serio peligro de supervivencia la viabilidad de los mismos. Nosotros estamos valorando echar el cierre, ya que los destrozos que provocan los ladrones son cada vez más cuantiosos que las recaudaciones”, precisó. En el caso de su negocio, Damaris Mallo precisó que de nada han servido las medidas de refuerzo que han instalado con la colocación de rejas, que le han supuesto un desembolso de unos 7.000 euros.

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