Lunes 27.05.2019

El óxido se come el muelle de Corrubedo

Los vecinos del pueblo de Corrubedo y, de una manera especial, los marineros son testigos desde hace años de como el óxido se está comiendo materialmente buena parte del mobiliario del muelle

La corrosión por el óxido acabó por causar importantes destrozos en barandillas, algunas de las cuales desaparecieron | Chechu Río
La corrosión por el óxido acabó por causar importantes destrozos en barandillas, algunas de las cuales desaparecieron | Chechu Río

Los vecinos de Corrubedo, sobre todo los marineros, afirman que si hay un ejemplo de completo abandono y dejadez ese es el que desde hace muchos años sufre el muelle de su localidad. Afirman que el óxido se está comiendo materialmente buena parte del mobiliario de dicho recinto portuario y están dispuestos a acompañar a todos cuantos quieran comprobarlo en una visita a esas instalaciones, aunque precisan que no hace falta pues se percibe a simple vista el “lamentable estado” que presenta. De hecho, creen que los responsables de ello se han olvidado de este muelle, pues no les parece lógico que se deje estropear todo, sin que se haga el más mínimo mantenimiento de ese muelle.

El óxido invade la práctica totalidad de las barandillas del espigón, que se ven afectadas por la corrosión e incluso hay algunas que rompieron por ese motivo, cayeron al mar y desaparecieron sin que nadie las repusiera. Algunas personas que quisieron echar mano de ellas para sujetarse se llevaron un buen susto al comprobar que faltaban y estuvieron a punto de caer al agua. A las escaleras de bajada desde la rampa a las embarcaciones les faltan tornillos en sus sujeciones y también se han desprendido varios pasamanos y peldaños. 

De igual modo, los marineros, que son los que más uso hacen de ese recinto señalan que las tomas de agua y de luz no están bien acondicionadas y que se encuentran orientadas y a una altura que hace que sean alcanzados por las mareas, algo que señalan supone un peligro para ese tipo de instalaciones. Añaden que la iluminación es insuficiente y que ello provoca una gran inseguridad a los marineros cuando llegan a tierra de noche. Subrayan que actualmente sólo funciona un punto de luz y que las farolas estallaron y se les abrieron grietas o partieron, por lo que quedaron inutilizadas.


Afirman que la explanada portuaria se hizo para usarla los marineros, para reparar sus aperos y redes y desarrollen otras labores, pero que se está convirtiendo en un aparcamiento privado. Incluso, dicen que quienes estacionan allí recurren a ese argumento para echar a niños que están jugando en esa zona, “e os cativos quedan parvos”. 


Y, por si eso fuera poco, señalan que el cierre metálico perimetral de la EDAR de Corrubedo también está siendo víctima del óxido, llegando al punto de que se ha soltado algún elemento.