jueves 21.11.2019

Reportaje | El parque infantil “de los horrores” en Ribeira

Hace aproximadamente tres meses que comenzaron las obras de renovación del parque infantil de la plaza situada junto la Rúa Rafael Dieste, en Ribeira. Todo iba bien e incluso quienes siguieron la evolución

P17 F1
P17 F1

Hace aproximadamente tres meses que comenzaron las obras de renovación del parque infantil de la plaza situada junto la Rúa Rafael Dieste, en Ribeira. Todo iba bien e incluso quienes siguieron la evolución de los trabajos estaban muy satisfechos con la transformación que estaba sufriendo ese espacio, que se había degradado por efecto del vandalismo y una más que notable falta de mantenimiento. Todo eran elogios por lo bien que estaba quedando hasta que en los últimos días comenzó a pintarse el mural en el cierre perimetral que se había anunciado desde el Concello. “Horroroso”, “tétrico”, y “es una vergüenza” son algunas expresiones pronunciadas por los padres de los chiquillos que presumiblemente iban a ser usuarios de esa zona de juegos. Alguno incluso ironizó al expresar con admiración “¡qué mural más infantil!”.


Las reacciones no sólo llegaron por boca de los progenitores, sino incluso por parte de los niños que los acompañaban, que mostraron rostros de indignación nada más ver el mural y ya les indicaron a sus padres que no quieren ir a jugar allí, aunque tenga los mejores columpios, muelles y rocódromo que serían la envidia de otros sitios, por lo que ya pueden ir llevándolo a otro parque. Los padres habían ensalzado el proyecto realizado por la adjudicataria, Oziona Soluciones de Entretenimiento S.L., con un proyecto que se completa con una barra fija y otra elíptica, así como un banco doble de abdominales para la práctica de deporte por parte de jóvenes y personas que no lo sean tanto, con lo que el uso de esa superficie queda.

Los padres precisan que las críticas no tienen nada que ver con los elementos o el pavimento de causo continuo del parque infantil en si, sino con el referido mural, que esperan que alguien tome medidas para que no siga allí y sea sustituido por otro más acorde con ese espacio que será muy frecuentado por niños. El autor del mural presenta un paisaje marinero en el que no falta el faro, pero lo hace con una representación que, según los progenitores, “da miedo”. En este sentido, subrayan que se presenta el lado más duro del mar, con un fuerte oleaje y la imagen de un acantilado, además del resplandor del sol “que no me extraña que los niños se asusten al verlo”. Añadieron que no saben si se seguirá haciendo el mural en otras paredes que fueron pintadas de blanco, pero creen que debe haber algún responsable municipal que supervise lo que se está haciendo, “salvo que quieran que se convierta en el rincón oscuro de Ribeira en el que se transformó en los últimos años con el vandalismo y otro tipo de acciones denunciables”.

Comentarios