jueves 05.12.2019

Residentes en un céntrico edificio de Ribeira dan por desarticulado un punto negro de venta de drogas

Vecinos del inmueble indican que durante muchos años tuvieron que padecer las consecuencias de esa “lamentable situación”

El edificio donde residentes denunciaron la venta de droga está en la Praza Compostela
El edificio donde residentes denunciaron la venta de droga está en la Praza Compostela

Los residentes en el edificio Plaza Compostela, situado en pleno caco urbano de Ribeira, parece que empiezan a descansar más tranquilos que lo que lo estuvieron haciendo desde hace bastantes años debido a la existencia de un importante punto negro de venta de sustancias estupefacientes en uno de los pisos del inmueble, pues los clientes les llamaban por error a sus pisos y les desvelaban, pero ahora lo ahora dan por desarticulado. Atrás quedaron las numerosas llamadas a las fuerzas de seguridad debido a la presencia de individuos “con pintas raras” que, aseguran, no debían estar allí, y a los que la policía sometió a cacheos. Además, recuerdan que se celebró alguna que otra reunión con el alcalde para tratar de buscar una solución, aunque dicen que el mandatario local les contestó que lo único que podían hacer era llamar a la Policía Nacional para que interviniera. 
Los ribeirenses que padecieron esa situación indicaron que desde hace un par de semanas que parece que se ha vuelto a la normalidad y ya no es tan frecuente la presencia de gente ajena a las viviendas del edificio, que sólo acudían a comprarle droga a las personas que habitaban uno de los pisos. Añadieron que para ello no fue necesario que se desarrollase una macrooperación antidroga como las que tiene habido en la comarca, aunque consideran que tampoco estaría de menos que se hubiera efectuado alguna. Los afectados señalaron que casi se podría decir que la desaparición de ese punto negro de venta de droga ha sido más fruto de la casualidad que algo programado. 
En este sentido, precisaron que la muerte de una persona que supuestamente suministraba ese tipo de sustancias  para su posterior distribución, así como el hecho de que uno de los hijos de la inquilina que vendía droga se haya marchado a vivir con su pareja, han tenido una influencia decisiva en este desenlace, aunque no descartan que la mujer pudiera seguir trapicheando, pero no en las cantidades que hasta hace poco, ni atraer a tantos compradores. Los residentes cruzan los dedos para que no vuelvan a tener el problema en su edificio, aunque señalan que ello no sea más que un parche, pues temen que el problema se pueda trasladar a otros sitios de la capital barbanzana. l

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