domingo 08.12.2019

El velero encallado en la playa de Coroso quedó sin gobierno al liarse cabos en el eje de cola

El velero procedente de Brest, en la Bretaña Francesa, que tanta curiosidad despertó desde el mediodía del lunes al quedar encallado en la playa urbana de Coroso.

El “Santa Elena II” remolcó ayer al velero, aprovechando que el mar estaba tranquilo, hasta encontrar calado   CHECHU RÍO
El “Santa Elena II” remolcó ayer al velero, aprovechando que el mar estaba tranquilo, hasta encontrar calado CHECHU RÍO

El velero procedente de Brest, en la Bretaña Francesa, que tanta curiosidad despertó desde el mediodía del lunes al quedar encallado en la playa urbana de Coroso, ya está en las instalaciones náuticas de Riveira para proceder a su reparación. Ello fue posible después de que poco antes de las seis de la tarde, aprovechando la pleamar, se iniciaron su remolque con el bateeiro rianxeiro “Santa Elena II”, que lo arrastró hasta una zona con calado para que pudiera seguir la marcha por si solo hasta el puerto riveirense. Del mismo modo, resultaron providenciales Helmut Bande, un conocido amante de los veleros, así como de su pareja, y de Rubén Lijó, un profesional del rescate, que desde el primer momento no escatimaron esfuerzos para colaborar con el navegante afectado.  
Por otro lado, además de la vía de agua que se le abrió en la zona de la bocina, parece ser la inundación sufrida  dañó de forma considerable los equipos de los que dispone para la navegación. Del mismo modo, poco a poco se van conociendo detalles sobre lo que le sucedió desde que a última hora del domingo decidió entrar en la ría arousana y fondear frente al arenal riveirense. Todo apunta que tomó esa decisión para protegerse de las adversas condiciones que ese día presentaba el mar en su travesía en dirección hacia el Mediterráneo. Tras fondear a unos 25 metros de la costa de Coroso y descansar de noche, al despertarse este joven tripulante se encontró con que la situación también era bastante mala en esa zona. Cuando quiso zarpar se encontró la situación de que unos cabos se habían liado en la hélice de eje de cola, por lo que se quedó sin gobierno y fue entonces cuando pidió auxilio para remolcarlo.
Al tirar de ese cabo fue cuando se arrancó el eje de cola en la zona de la bocina y se abrió un a vía de agua, que hizo empeorar la situación. Durante las maniobras para remolcarlo con la lancha “Salvamar Sargadelos” y la zódiac “Marte” de Cruz Roja -entidad que le prestó todo su apoyo durante las primeras horas, proporcionándole ropa y comunicaciones para contar a su familia lo sucedido, entre otras cosas- aumentó el cúmulo de fatalidades y los cabos que le lanzaron para auxiliarlo acabaron rompiendo y el velero encalló en Coroso. Allí estuvo hasta poco después de las seis y media en que salió al agua. Para ello, de noche se selló la citada vía de agua con espuma de poliuretano, al igual que se hizo por la mañana con un orificio en la otra punta del eje de cola.

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