martes 10.12.2019

Un velero con una vía de agua en la popa, al que trataron de remolcar, encalla en Coroso

Un velero de bandera francesa con 12 metros de eslora y 4 de manga, de nombre “Enezal”, se vio ayer afectado por el temporal y acabó encallado en la playa de Coroso. 

Un miembro de Cruz Roja de Riveira ayuda al tripulante a abandonar el velero tras quedar encallado  CHECHU RÍO
Un miembro de Cruz Roja de Riveira ayuda al tripulante a abandonar el velero tras quedar encallado CHECHU RÍO

Un velero de bandera francesa con 12 metros de eslora y 4 de manga, de nombre “Enezal”, se vio ayer afectado por el temporal y acabó encallado en la playa de Coroso. La embarcación fondeó a primera hora frente a dicho arenal y desde entonces ya fueron muchas personas que pasaron por la zona las que temieron que la condiciones del mar podrían complicar su presencia allí. De hecho, a las dos menos cuarto de la tarde, a la torre de control de Salvamento Marítimo llegaron los primeros avisos de auxilio, pues el velero se encontraba a la deriva a unos 25 metros de la orilla de Coroso, en una zona de poco calado -un par de metros- frente a los institutos, y posiblemente con una vía de agua por la popa, en concreto, en la bocina. Se movilizó la lancha “Salvamar Sargadelos”, además de la zódiac “Marte” de Cruz Roja. Previamente, el pesquero “Río Sieira 1” trató de ayudarle sin éxito.
Desde la primera embarcación le arrojaron un cabo de remolque, pero al empezar a tirar rompió la cuerda del velero en la que estaba amarrado. Luego lo intentaron con la de la Cruz Roja, pero sucedió algo semejante. En ese momento llegó a haber olas de unos cuatro metros y el viento soplaba con una fuerza de alrededor de 35 nudos. De hecho, la lancha “Marte” y su tripulación pasaron por momentos de apuro, pues estuvo a punto de producirse una desgracia, ya que a esa embarcación le faltó muy poco para volcar. Cuando en la Salvamar Sargadelos preparaban todo para usar el remolque grande con boyas, el único tripulante del velero, el único tripulante del velero declinó hacer uso del mismo, pues entendía que si se sacaba hacia el mar acabaría hundiéndose debido a la gran cantidad de agua que le iba a entrar por el agujero en el casco.
Fue entonces cuando se dejó que las corrientes y el viento lo arrastrasen hacia tierra, quedando encallado en la playa, y las otras embarcaciones abandonaron el lugar. Desde el arenal de Coroso, el tripulante recibió el apoyo de los miembros del Grupo de Apoio e Emerxencias Municipal (GAEM) y de algún efectivo de la Cruz Roja. Entre todos lograron amarrar el velero a un árbol de la zona ajardinada.
El único ocupante del barco, que al parecer procedía de la localidad de Brest, en la Bretaña francesa, se encontraba muy nervioso y, una vez en tierra firme, lloró desconsoladamente en varias ocasiones por lo que le había sucedido. Incluso volvió al interior del barco a por sus pertenencias, una vez que fue consciente de que no había nada que hacer. El velero permanecerá en donde está hasta reparar la vía de agua, para luego tratar de remolcarlo. Su tripulante, completamente empapado, fue llevado a la base de la Cruz Roja, para darle las atenciones necesarias. Hasta allí acudió la Policía Nacional para interesarse por él, para luego contactar con el consulado francés, para facilitarle las cosas.

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