domingo 29/11/20

Tapian los accesos a las casas abandonadas de Ribeira en las que hallaron dos cadáveres

Las puertas y ventanas, así como otros accesos a la planta baja de las viviendas de una urbanización inacabada y abandonada en la Rúa Alcalde Fernández Bermúdez

Las puertas, ventanas y otros accesos de los edificios fueron tapiados | Chechu Río
Las puertas, ventanas y otros accesos de los edificios fueron tapiados | Chechu Río

Las puertas y ventanas, así como otros accesos a la planta baja de las viviendas de una urbanización inacabada y abandonada en la Rúa Alcalde Fernández Bermúdez, en la cuesta de A Mámoa, fueron tapiadas en los últimos días con paredes de ladrillos y cemento. Se trató de una petición realizada por los vecinos de ese entorno tras producirse el pasado 11 de mayo el hallazgo en avanzado estado de descomposición de los cadáveres de dos personas en el interior de la segunda planta de uno de los edificios. Los residentes de los alrededores advirtieron de los peligros que suponen inmuebles en esa situación, pues acceden todo tipo de personas ajenas a los mismos y pueden sufrir las consecuencias de ese estado.
Los vecinos de los alrededores señalaron en su momento que edificios abandonados tras quedar las obras inacabadas por diferentes motivos se convierten en lugares que atraen a toxicómanos y personas sin un techo bajo el que dormir, y que pueden sufrir las consecuencias de la delicada situación en la que se encuentran. Aunque en el caso de la pareja fallecida en ese inmueble se apuntó la asfixia como posible causa de la muerte, varias personas que viven en casas cercanas indicaron que la referida urbanización presenta graves defectos constructivos, motivo por el que nunca pudieron llegar a ser ocupados pese a estar prácticamente rematados, y que pueden acarrear problemas.
Los vecinos de ese entorno señalaron que también es habitual la visita de ladrones a dichos edificios de viviendas y que se llevan cualquier material de dicha construcción que consideran de valor, aunque apuntaron que “ya poco les queda por llevar, salvo ventanas y puertas, en muchos casos con cristales rotos”. Para evitar ese tipo de situaciones, recomendaban a los dueños o responsables de esos inmuebles que adoptasen medidas de seguridad que eviten que entren personas ajenas a los mismos, no sólo ya por el daño que puedan causar, sino por los riesgos que pueden suponer para su integridad física o sus vidas. Al ver la presencia de obreros que procedieron a tapiar las casas, los residentes de alrededor indicaron que, pese a que llega tarde, aplauden la decisión adoptada que puede evitar que persista el peligro. l

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