jueves 13/8/20

“Tenía miedo a que me dispararan en la cabeza”, relató la víctima del atraco a una gasolinera de Ribeira

“Me vacié un bolsillo, pero no el otro donde llevaba el teléfono móvil, pues lo iba a necesitar para llamar”, declaró el empleado
Pablo Fojo y Domingo García se sentaron en el banquillo de los acusados | CHECHU
Pablo Fojo y Domingo García se sentaron en el banquillo de los acusados | CHECHU

Desgarrador. Así resultó el pormenorizado relato que ofreció el joven Andrés González Miranda sobre la dramática situación que padeció en las primeras horas de la madrugada del 19 de enero de 2019 con dos individuos que iban con la cabeza tapada y montados en una moto de cross y que atracaron la gasolinera Agro do Forno, en Ribeira, en la que trabajaba. El muchacho, que actualmente tiene 23 años, resultó herido de gravedad en su pierna izquierda por el disparo de un proyectil desde menos de dos metros de distancia con una escopeta de caza, y le quedan secuelas como una cojera, que le impide caminar mucho e incluso correr, así como tiene dificultades para agacharse o ponerse en cuclillas. “Hasta ahora no he sentido que pudiera estar mucho tiempo de pie”, precisó.

González Miranda presentó ese relato en su declaración como testigo y perjudicado por esos hechos en el juicio que se inició en la sección compostelana de la Audiencia Provincial contra Pablo Fojo Mariño “Jarrones”, de Ribeira,, y Domingo García Sevilla “Calila”, de A Pobra. A través de videoconferencia desde los juzgados de Ribeira, contó con claridad meridiana y de forma convincente que vio llegar la moto, precisando que hacía mucho ruido, que se detuvo ante el surtidor más próximo a la oficina, y que él salió de la oficina de la estación de servicio para atenderles. “El de detrás se bajó, me encañonó con la escopeta a la parte superior del cuerpo y me dijo algo que no pude oír debido al ruido de la moto. Acto seguido, bajó la escopeta y me disparó a la pierna. Intenté retroceder un paso, pero al apoyarme en la pierna herida me caí de espaldas”, dijo el empleado.

“Me dijo que le diera todo lo que tenía, y me vacié un bolsillo -70 euros-, pero no el otro pues era en el que llevaba el teléfono móvil, pues lo iba a necesitar para llamar, pero le dije que dentro había más en la caja registradora y en un sobre debajo”. La joven víctima recordó que todo fue muy rápido y que sabía que había cámaras, por lo que durante la tensa espera hasta que se marcharon miró al suelo pues “tenía miedo a que me pegarán otro tiro en la cabeza”. Dijo que su vida no está siendo nada fácil desde entonces, pues tuvo que ser sometido a cuatro intervenciones quirúrgicas, en las que le realizaron enclavado endomedular tibial e injertos músculo-cutáneos, con 67 días de hospitalización y 195 días impeditivos. Hace dos meses se quedó sin ingresos al dejar de percibir la prestación por desempleo, pero el dueño de la gasolinera anunció en su intervención que piensa volver a contratarlo.

Andrés González declaró que mientras quien le disparó se hizo con el botín en la tienda de la gasolinera -ascendió a un importe 856 euros, además de causar destrozos por cerca de otros 200 euros-, el piloto aguardó fuera con la moto encendida y que, nada más subirse su acompañante a la misma, salieron huyendo a gran velocidad. Fue entonces cuando llamó a las emergencias para que lo auxiliaran, llegando primero una patrulla de la Policía Local, que le hizo un torniquete, que evitó que muriera desangrado. Le contestó al fiscal que no pudo reconocer a los atracadores porque el piloto cubría su cabeza con un casco y el acompañante ocultaba su rostro con máscara blanca. Un trabajador de ambulancia dijo que escuchó un ruido poco antes de ver por una pista forestal una moto con dos personas y una escopeta, pero sospechó que fueran furtivos, hasta que un par de horas después trasladó al joven herido y se enteró de lo sucedido.

Los acusados niegan su participación

Pablo Fojo “Jarrones” y Domingo García “Calila” negaron su relación con el robo de la moto de cross que fue usada para perpetrar el atraco en la gasolinera, y este último, por los que la Fiscalía les pide, junto con  21 y 19 años de prisión, respectivamente. El primero dijo que no sabía nada de la sustracción del vehículo de dos ruedas en un garaje de Ribeira y que el día 19 de enero estaba en su casa con su novia. “Jarrones” recordó que ambos no se conocían mucho y que incluso se llevaban mal, y que no tuvieron contacto en todo ese tiempo, a excepción de la víspera de su detención, cuando quedaron para “pillar” droga, y que en el tiempo que estuvieron juntos se les ocurrió la “tontería” de ir a robar en máquinas expendedoras, algo que atribuyeron a sus adicciones a la cocaína, cannabis y alcohol. “Calila” justificó que en su casa estuviera despiezada la moto usada en el atraco en que se la facilitó así una tercera persona, junto una mochila con tornillería, piezas mecánicas y ropa, y que si el depósito estaba desmontado en el maletero del coche familiar era con intención de echarle la gasolina que contenía en una embarcación. Sus padres le dieron coartada al decir que la noche del atraco estaba en casa a la espera de que acudiera la Policía pobrense para firmar el arresto domiciliario que tenía. l

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