viernes 27/11/20

Testigos identifican en el juicio a Egidio y sus hermanos gemelos en los robos de que fueron víctimas

La Fiscalía aumentó la petición de pena para el mayor de los tres acusados tras reconocer su voz una víctima de un hecho atribuido a Alexandro
Manuel López Montemuiño, “Egidio”, negó la autoría de los hechos ante la mirada de sus hermanos gemelos | Chechu Río
Manuel López Montemuiño, “Egidio”, negó la autoría de los hechos ante la mirada de sus hermanos gemelos | Chechu Río

El Juzgado de lo Penal Número 2 de Santiago dejó visto para sentencia el juicio que se celebró ayer contra el ribeirense Manuel López Montemuiño, “Egidio”, y sus dos hermanos gemelos, Anxo y Alexandro, por varios delitos de robo con violencia, estafa y receptación. La vista se había suspendido hace unas semanas, cuando aún se estaba en estado de alarma, por problemas surgidos con la citación de algunos testigos. En la sesión celebrada ayer resultó crucial la identificación de los tres procesados que hicieron varias de las víctimas, que también indicaron que estaban muy cambiados, ya que afirmaron que cuando ocurrieron los hechos hace casi dos años estaban mucho más delgados y "demacrados", posiblemente por sus consumos de drogas, algo que justificaron sus abogados con las analíticas que solicitaron, y que ahora estaban más gruesos y con las caras más rellenas.

Egidio, que se enfrenta a una petición de condena de 37 años y tres meses de cárcel por parte de la Fiscalía, negó su participación en todos los hechos, al igual que hicieron sus hermanos. El incremento en la petición de la pena responde a que una de las víctima que declaró ayer como testigo reconoció a Egidio por la voz como autor de los hechos en la comprobación que se hizo en la vista oral, y que se le atribuyeran a Alexandro. Respecto al suceso que motivó su detención el 24 de septiembre de 2018, Manuel reconoció la discusión con otra persona, que no acudió a declarar, pero negó que portase las armas que se le atribuyen, un puño americano tipo taser, con el que el Ministerio Público sostiene que le golpeó y le propinó descargas eléctricas al negarse a entregarle la cartera, y un machete. Frente a la afirmación del acusado, dos policías locales indicaron que vieron como en su huida arrojó un objeto encima de un tejado, y que al ir a buscarlo hallaron el puño americano tipo taser. Uno de ellos dijo que una testigo -no fue citada a declarar- les informó que pudo ver como tiró en una papelera un machete, que fue recuperado por los agentes.

Tampoco fue a declarar al juicio la persona que, según sostuvo el abogado de Egidio, Víctor García, acudió a finales de septiembre al cuartel de la Guardia Civil a denunciar a su cliente tras conocer su detención, indicando que le esgrimió un cuchillo para exigirle la cartera, que le entregó con 5 euros que contenía. Por videoconferencia desde los juzgados de Ribeira declaró una octogenaria a la que un individuo, que la Fiscalía identifica como Anxo López Montemuiño, la abordó después de bajar de un autobús y le puso un cuchillo en el cuello y le arrebató con mucha fuerza el bolso, con varias pertenencias entre las que había un teléfono móvil que luego fue hallado en poder de alguno de los acusados, que la octogenaria llevaba en una mano y que a causa del tirón cayó al suelo. La jueza le preguntó si podía identificar en la sala de vistas al autor de esos hechos y ella dijo que no, aunque la imagen que se le estaba proyectando de la misma no enfocaba a los tres acusados. Un testigo de esos hechos declaró que presenció el forcejeo desde el coche en que iba, se detuvo ypy acudió en su auxilio.. Por el procedimiento de videoconferencia y desde los juzgados de la capital barbanzana también declaró una mujer a la que le robaron el móvil, pero que no vio al autor, por lo que no pudo identificarlo.

Anxo, al que la Fiscalía le pide 25,5 años de prisión, declaró que cuando sucedieron los hechos que se le atribuyen trabajaba en una floristería y que no tenía necesidad de robar. Añadió que quienes lo identificaron desconocen que tiene un hermano gemelo, pero que ignora si este último cometió esos delitos. Alexandro, que vio reducida la petición de condena a 14 años, reconoció que tanto él como su gemelo realizaron los pedidos de pizzas, tal y como luego sostuvo la abogada de ambos, Mara Fachado, y que cuando estaban ante los repartidores aparecieron unos individuos encapuchados, a los que incluso identificó por sus nombres. Los repartidores indicaron que la reacción de los gemelos al irrumpir el atracador encapuchado fue de sorpresa, como queriendo decir que ellos no sabían nada y que se expresaron en contra de esos robos con violencia. Respecto a la estafa al empleado de un kebab, reconoció que él fue quien pagó con un billete roto por una esquina, que era de escaso valor -50 dirhams magrebíes- como si fuera de 100 euros, pero que lo que desconocía, algo que se contradice con lo que dijo la víctima de que al soltar ese billete echaron a correr.

También declaró un testigo que identificó a Egidio como el individuo que le golpeó con una porra extensible en la cabeza después de que lo hubiera abordado su hermano Anxo, al que conocía y con el que estuvo hablando. Añadió que esa fue la reacción que tuvo Manuel tras pedirle que le devolviera el teléfono móvil que le había arrebatado. Una tercera persona que iba con el referido acusado le propinó patadas en el estómago, y se escaparon dejándolo tirado. La Fiscalía también consideró importante que algunos de los teléfonos de las víctimas llegaron a estar en algún momento en manos de los detenidos, son otra pieza fundamental en la que se sustentan las acusaciones y peticiones de las víctimas contra alguno de ellos.

Por otro lado, dos guardias civiles declararon que el puño americano taser que se le intervino a Egidio el día de su arresto era el mismo que se usó en el atraco al empleado de una gasolinera de A Pobra, pues hicieron referencia a un nudo de la cuerda que sujeta esa arma, pero este último manifestó en el juicio que ni en directo ni en las grabaciones del suceso a través de las cámaras de la estación de servicio no le parecía el mismo. En este caso, tampoco pudo identificarlo pues llevaba la cabeza cubierta con capucha y no le vio el rostro, mientras que el agente de la Benemérita que las imágenes señaló que pudo reconocer a Egidio por diferentes rasgos, como su descripción física, gestos y movimientos. El trabajador de la gasolinera dijo que el asaltante activó la taser y que realizó alguna descarga eléctrica pero sin tocarle, algo que también corroboraron los guardias al ver en las imágenes de las referidas cámaras de seguridad que se encendía un piloto de color rojo.

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