miércoles 15.07.2020

Vecinos de las aldeas rianxeiras de Somoza y As Miráns perciben un terremoto de magnitud 3 con epicentro en Tordoia

La aldea de Somoza, en la parroquia rianxeira de Asados, fue uno de los lugares en el que fie percibido el terremoto con epicentro en Tordoia
La aldea de Somoza, en la parroquia rianxeira de Asados, fue uno de los lugares en el que fie percibido el terremoto con epicentro en Tordoia

Un terremoto de magnitud 3, uno de los más fuertes de los últimos años en la provincia de A Coruña, se registró a las once y dieciocho minutos de la noche de ayer, a cuatro kilómetros de profundidad y con epicentro en el municipio coruñés de Tordoia. Fue muy cerca del núcleo de Pontepedra y del embalse de Vilagudín, se dejó sentir en buena parte del noroeste de Galicia,  y la comarca barbanzana no fue ajena al temblor de tierra. De hecho, las fuertes sacudidas fueron percibidas con una intensidad de nivel III por vecinos del lugar de Somoza, en la parroquia rianxeira de Asados, y también en la aldea de As Miráns, en O Araño, según dio a conocer el Instituto Geográfico Nacional (IGN) a través de su red de información sísmica. Cabe señalar que en un primer momento se llegó a situar su epicentro cerca de las localidades de Carballo, A Laracha y Cerceda e incluso el IGN le llegó a atribuir una magnitud 3,4, pero más tarde fue recalculada en 3.

El terremoto se percibió claramente en diferentes puntos de las dos principales ciudades de la provincia, Santiago de Compostela y A Coruña, pero también en pueblos de buena parte de la provincia y que generó numerosos comentarios en las redes sociales. El IGN puso a disposición de quienes lo sintieron, tal y como es habitual en estos casos, un cuestionario para medir la intensidad del seísmo. En las primeras horas se recibieron cientos de respuestas que situaron la escala de intensidad en el nivel III, como sucedió en las dos referidas aldeas rianxeiras, e incluso de intensidad IV en algunos casos, que se correspondió con las zonas en que se sintió por numerosas personas en el interior de edificios, y por muy pocos en el exterior. Además, en algunos casos llegó a provocar un pequeño temblor en viviendas y movimientos de objetos colgados, como lámparas, y vibraciones en ventanas y puertas, así como de diferentes elementos decorativos de las casas.

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