domingo 05.04.2020

El Cortegada cede ante la superioridad física de Alcobendas

Las locales tuvieron opciones en el partido hasta el tercer cuarto y encajan su sexta derrota seguida
Andrea Ríos, que reapareció y anotó 12 puntos, trata de superar la defensa de la tinerfeña Daira Varas  | g. salgado
Andrea Ríos, que reapareció y anotó 12 puntos, trata de superar la defensa de la tinerfeña Daira Varas | g. salgado

El Cortegada encajó ayer su sexta derrota consecutiva, la decimocuarta de la temporada, al caer en Fontecarmoa ante el potente Pacisa Alcobendas tras plantear batalla durante muchos minutos. La falta de acierto en el tiro exterior impidió a las locales pelear por la victoria, ya que en defensa se emplearon al máximo a pesar de la diferencia de centímetros respecto a las madrileñas, que dominaron el rebote ofensivo y marcaron diferencias con su superioridad física.

El Cortegada empezó bien, sacando réditos a su defensa zonal y con Patri Vicente entonada en ataque (6-2). Pero poco a poco Alcobendas fue encontrando opciones para anotar cerca del aro, mientras el otro repelía los triples de las locales, que acabaron con 0/6 en la primera parte. Tras un parcial de 0-8 Rubén Domínguez tuvo que pedir tiempo. A la vuelta, ya con la reaparición de Andrea Ríos, llegó la mejoría local en ataque, cerrándose el cuarto 12-16.

La misma tónica se mantuvo al inicio del segundo. El Cortegada empezó bien y empató el marcador 16-16, pero los cinco minutos que precedieron el descanso fueron letales en las opciones locales. Del 20-21 se pasó a un demoledor parcial de 0-14 pese al tiempo muerto del técnico del Cortegada, que vio como el partido se le ponía muy cuesta arriba pese al esfuerzo encomiable de sus jugadoras (22-38 al descanso).

El Cortegada no bajó los brazos y siguió peleando en el tercer cuarto, tanto que logró estabilizar la desventaja en 11 puntos tras el segundo triple de Patri Vicente. Incluso remaron hasta ponerse 8 y posesión, desperdiciando dos triples para dejar la renta en 5. No entraron y el poderío en el rebote ofensivo visitante, unido al cansancio y al desgaste de las interiores locales, inclinó claramente la balanza hacia el equipo más físico.

En el último cuarto fue cuando el Pacisa Alcobendas logró al fin romper el partido, cuyos minutos finales se jugaron ya sin ninguna emoción en el marcador.

Comentarios