viernes 20.09.2019

“Cuando marcó el gol Íker, el teléfono casi me explota”

Salvador Losada, padre del juvenil catoirense del Celta, analiza el histórico debut 
Íker Losada, con solo 18 años, debutó en Primera División marcando un gol a Thibaut Courtois con Sergio Ramos delante  | rc celta
Íker Losada, con solo 18 años, debutó en Primera División marcando un gol a Thibaut Courtois con Sergio Ramos delante | rc celta

Íker Losada (Catoira, 18 años) tuvo el debut soñado en Primera División el pasado sábado, cuando marcó el único gol del Celta ante el Real Madrid. Todavía juvenil, Íker aprovechó al máximo la oportunidad que le dio el técnico Fran Escribá. Su irrupción en el fútbol profesional es la guinda a la progresión meteórica que el mediapunta arousano viene desarrollando los últimos años. Líder y capitán de la selección gallega juvenil e internacional con España Sub 18, su debut con gol en La Liga puede suponer sin duda un punto de inflexión en su carrera deportiva, todavía con un largo recorrido por delante.

Sus padres, Chus y Salva, y su hermano Hugo, disfrutaron del histórico debut en Balaídos el sábado. Abrumados y muy orgullosos por lo que supuso el acontecimiento, lo asimilan pasados unos días ya con naturalidad. “No contábamos con que debutara. Estábamos tranquilos en la grada, cuando salió a calentar junto a Pape y Pione pensamos que podía ocurrir, después de los dos primeros cambios y que parecía que se lesionaba el central ya no esperábamos que saliese, pero al final tuvo esos cinco minutos”, relata Salvador Losada, su padre, siempre ligado al fútbol como jugador y entrenador de porteros. 

“El gol fue un subidón, cuando arranca la jugada vimos que estaba solo, cuando se la dieron y disparó fue alucinante, nos abrazamos los tres, estábamos flipando, fue increíble”.  Todo Catoira estalló. “Cuando saltó al campo tuve tantos mensajes de whatsapp que ni pude contestar, cuando metió el gol el teléfono casi me explota”, dice Salva, que reconoce que Íker “estaba en un nube” al final del partido. 

“Debuta con 18 años en Primera, marca un gol al Madrid y Balaídos corea su nombre, imagina como salió el chaval del partido”, pero pronto puso los pies en el suelo. “Esto es una experiencia más, él sabe que es juvenil, la oportunidad le llegó por las bajas del primer equipo, hizo buena pretemporada y fue un premio, él tiene que seguir trabajando y si le llega otra oportunidad, fenomenal, y si no le llega, a seguir igual jugando con el juvenil o el Celta B, donde le toque”. 

Salva asegura que Íker “está tranquilo, es muy maduro para la edad que tiene”. La repercusión social y mediática fue enorme, pero el juvenil catoirense está al margen, siguiendo las pautas que marca su club. “El domingo a mediodía vino a casa y pasó la tarde con sus amigos de toda la vida, ha vivido esto con tranquilidad y normalidad”.

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