sábado 31/10/20

El Villalonga apela a su gen luchador

Si hay un club luchados, con un ADN especial, con un gen guerrero, sin duda ese es el Villalonga. De lo contrario el club hoy en día ya no existiría. Seguro que otros no habrían soportado todo lo que ha tenido que ir superando el Villalonga a lo largo de su historia

el espíritu guerrero del villalonga le impide rendirse	emilio moldes
el espíritu guerrero del villalonga le impide rendirse emilio moldes

Si hay un club luchados, con un ADN especial, con un gen guerrero, sin duda ese es el Villalonga. De lo contrario el club hoy en día ya no existiría. Seguro que otros no habrían soportado todo lo que ha tenido que ir superando el Villalonga a lo largo de su historia, pero de forma especial esta temporada, posiblemente la más dura y difícil desde su fundación.
Es es espíritu de supervivencia lo que le hace no rendirse nunca. Es lo que permite que una parroquia de poco más de 2.000 habitantes siga siendo el referente futbolístico de O Salnés y siga compitiendo con grandes ciudades, ganando incluso al Pontevedra. Y el Villalonga no se va a rendir tampoco ahora, cuando casi todas las probabilidades le empujan al descenso de categoría. Pero el Villalonga quiere quedarse en Tercera y por ello va a luchar hasta que el árbitro indique el final del partido del domingo en San Pedro.
Entrenadores y jugadores que se visten la camiseta celeste del club parecen recibir una inyección con ese ADN y, salvo casos excepcionales, ese afán de supervivencia se adueña del vestuario. Y es que la afición contagia. El club lo sientes como suyo. Entre todos lo han mantenido con vida y entre todos quieren mantenerlo en Tercera, la categoría en la que se ha asentado pese a estar en inferioridad de condiciones.

el año más difícil
Solo ese gen combativo, ese espíritu de supervivencia, permite entender que el Villalonga haya sido capaz de superar la multitud de obstáculos, y todos ellos muy altos en la que seguro ha sido su temporada más complicada.
Todo comenzó a final de la campaña anterior, cuando Jaime Camiña anunciara que ya no podía más y que dejaba la presidencia sí o sí. Pero costó una barbaridad encontrar un sucesor. Hubo un amago con Bruno González, pero no cuajó y casi sobre la bocina, cuando la desaparición parecía inminente, apareció José Miniño y un grupo de socios que lo respaldaban. Después de varias reuniones se dieron cuenta de que la situación del club era muy grave y que había que afrontar una deuda que rondaba los 100.000 euros. Y ahí optaron por pedir ayuda a socios, empresarios y a todos los vecinos. Y Vilalonga salvó a su club de fútbol aportándole liquidez, aunque la deuda ha acompañado todo el año al club.
A partir de ahí tocaba el tema deportivo. Gabi Leis dijo que no seguía, llegó Guillermo Fernández Romo e hizo un equipo a contrarreloj. El caso es que el inicio de liga fue fantástico y el 9 de septiembre incluso se situó cuarto en la liga. Pero el 10 de diciembre Guillermo Fernández se marchó al filial del Betis y en su sitio quedó su ayudante, Jacobo Molina. Y empezó con aquella rocambolesca suspensión del partido con el Pontevedra. Las cosas empezaron a torcerse. Se marcharon jugadores (Roberto Feáns, Roberto Piñeiro...) y llegaron los malos resultados. Molina dimitió el 18 de febrero, nuevo problema y el club apostó por Julián Ferreiro. Y en el partido clave en Negreira se perdió. Pero ahí también se levantaron, como quieren hacer ahora, cuando todo se ha puesto en su contra.

el club está de luto
El Villalonga tiene un motivo más para salir a tope el domingo y para salvarse: dedicárselo a Servando Filgueira, uno de los socios más veteranos del club, además de gran seguidor. En el último partido en San Pedro fue homenajeado junto a su mujer. Falleció el martes. DEP. 

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